Iniciando Maratón!!!!! Buena Vibra, pásense seguido, coméntenme mucho... Recuerden que son los últimos días, los últimos capítulos, las últimas aventuras!!!!
Las quiero chicas, un beso a todas y lean y disfruten que para eso es....
Capítulo 69:
Días negros VI
Han pasado casi dos semanas desde que Kyra se esfumó de nuestras vidas, la batalla continúa tanto dentro como fuera de Palacio. Fuera porque buscan llegar al poder fácilmente y creen que derrotándonos lo lograrán de verdad y dentro porque tras muchísimas horas de discutirlo no logran ponerse de acuerdo. Patético.- Busquemos más opciones Carlisle – le insisten varios vampiros a mi abuelo.
- ¿Más? ¿Cuáles más Baltasar? – y ahora el abuelo se ha enojado – Sólo hay dos, y ya las hemos hablado. O luchamos o resistimos.
- Tranquilo Carlisle – lo trata de ayudar Esme, quien como siempre, se preocupa por él.
- Decidámonos de una vez por todas, porque las fuerzas enemigas están a unos metros de nosotros y no podemos seguir más tiempo con esto. Es una estupidez.
Carlisle enojado da más miedo que todos los vampiros juntos, y más porque yo en mi vida lo había visto así.
Dentro de Palacio ahora hay tres bandos. Los que están a favor de la resistencia, los que están a favor de la lucha y nosotros, los Cullen y aliados, que lo que más queremos en este momento es evitar una batalla interna.
Por otra parte, parece haber un cuarto grupo, mínimo, casi sin importancia, pero desde mi punto de vista más peligroso que cualquiera: El de Marco.
Que en sí, constaba de Marco, nada más, pero que no me agrada porque con el tiempo se va haciendo de más y más aliados que no lo reconocen como tal, pero que lo apoyan no sé por qué.
Y eso, aunado a mis dudas acerca de la manipulación de mentes, es todavía más escalofriante.
Ojalá lo hubiera podido platicar con Kyra, ella me habría sacado de dudas o al menos me habría servido de confidente, pero ahora que no está tengo que guardarlo yo sola.
- ¿Luna? – me llama una voz a medio pasillo cuando voy hacia mi habitación.
- ¿Mamá? – pregunto extrañada por verla ahí - ¿Qué haces aquí?
- Quería venir a verte – me dice con una sonrisa que detecto falsa.
- ¿Y papá? – pregunto acercándome a ella.
- Fue a ver a Carlisle.
- Me alegra que estés mejor – la abrazo.
Y me alegra, aunque mi instinto me dice que no le crea. No le hago caso. Mamá ha estado perfectamente bien desde hace casi un mes, sin signo alguno de doble personalidad, de agresividad ni nada, así que confío en ella.
- A mí también hija, a mí también – repite eso con cierto tono desagradable.
- ¿Pasa algo?
- Nada – me miente, puedo notarlo.
- ¿Qué te parece si vamos a buscar a papá? Estoy segura que te está extrañando.
- Lo dudo – niega y me mira de una manera tan extraña que me intimida – En ésta familia nadie me extraña.
- ¿De qué hablas mamá? Claro que te extrañamos, todos, todo el tiempo.
- ¿Y entonces por qué me pusieron en esa Torre tan horrible?
- Tú lo pediste mamá.
- ¡Mentira!
- Mamá, tranquila.
- ¡No me digas “Tranquila” como si fuera un animal, Luna! Soy tu madre.
- Lo sé, má, pero no debes alterarte, te hace mal recuerdas.
- Yo no estoy mal – se me acerca a paso lento y yo no puedo hacer más que alejarme poco a poco – Ustedes son los que me tratan como a una loca para no hacerme caso, para deshacerse de mí.
- No, mami, eso jamás – intento hacerla entrar en razón.
- Me odian, incluso tú, que eres mi hija, me odias.
- No mami, yo te quiero, todos lo hacemos.
- Quieren deshacerse de mí.
- ¿Mamá? – le suplico cuando está demasiado cerca de mí y sus manos se levantan hacia mi cuello - ¿Mami?
Veo temor en su mirada, y duda en su acción. Nuevamente se está debatiendo entre hacernos daño o mantenernos a salvo. ¿Qué le habrá hecho a papá? Porque eso de que está con Carlisle no me lo trago.
- ¡Alix! – le habla Alec desde otro punto.
- ¡Cállate! – le grita y apenas lo voltea a ver el se queda estático.
Me sigue a mí nuevamente.
- Mamá tranquilízate, por favor, mami, soy yo, tu hija, Luna.
- Ya sé… – me dice con voz agria y después la cambia de un modo aterrador a una voz preocupada y sincera – Corre Luna, corre.
Pero no puedo correr, porque ni siquiera sé que hacer.
- Aléjate mamá, tú puedes hacerlo, se fuerte.
Pero no lo hace y empieza a aterrarme. ¡Diablos!
- ¡Drake! ¡Jane! ¡Alguien! – corro por el pasillo a toda velocidad pero mamá me pisa los talones.
Es como un juego para ella, puedo notarlo. Incluso ríe mientras juega a que me atrapa pero no es su risa normal, es más… como la de un vampiro siniestro y sanguinario.
Nadie parece escucharme y por un segundo no se me ocurre nada que hacer, salvo defenderme.
- Lo siento, má – le digo y proyecto una visión de un lugar diferente a su mente para que me deje en paz, para distraerla, para que no me haga daño.
La veo desaparecer entonces, ya no me persigue, ya no me mira con odio ni escucho su malvada risa, pero las cosas no son lo que creí que serían, porque no es ella quien está en el lugar que decidí, soy yo. Me ha rebotado de alguna manera la proyección.
Y lo que veo no me agrada, volteo de un lado a otro, presa del pánico, llena de remordimientos.
- Luna – me llama una voz conocida – Vamos ya, se hace tarde.
- ¿A dónde? – le pregunto a Luz que me tiende la mano.
- A la Misa, tonta, ¿Cómo a dónde? – y esa es otra voz que reconozco, es Stefan.
- ¿A la Misa? – pregunto cuándo, entre ambos, me arrastran a un lugar que también conozco.
Es la Reserva, cerca de la cabaña de los lobos. ¿Qué hago aquí?
Sé que es una visión, pero no entiendo por qué ocurre de esta manera, yo controlo lo que proyecto no al revés.
- Apúrense – nos dice ahora Sonya – recuerden que somos las damas de honor, debemos pasar antes que la novia.
- ¿Novia? – y sigo sin entender.
- Tú a mí lado, Luna – me pide Eli y me ubica donde quiere, a su derecha.
- ¿Qué hacemos? – pregunto queriendo que alguien me conteste.
- Lo que practicamos, Luna – me insiste como si supiera de lo que me habla.
- Ya inicia, ya inicia – grita emocionada Cecy.
Y desde el fondo de algún lugar se escucha la marcha nupcial. Marian y Sonya caminan delante mío. Ely y yo a unos pasos de ellas y finalmente Luz y Cecy vienen detrás.
Pasamos por una especie de cortina de plantas colgantes y tras ella los invitados están de pie mirándonos caminar. Una boda, pero ¿De quién?
Miro hacia el final del marcado pasillo y junto a todos los hombres de la manada, de pie y con una sonrisa de oreja a oreja, está León, con su traje impecable y un ramillete en el bolsillo izquierdo de su saco, junto al corazón. Trago saliva cuando me guiña un ojo y sigo de frente sin sonreírle siquiera.
Marian, Sonya, Ely, Cecy, Luz y yo nos quedamos al lado contrario de los chicos y aunque no tengo que mirar a la novia para saber quién es, lo hago por una fuerza más grande que yo.
Y ahí está, Ale viene entrando del brazo de Pet con una sonrisa igual de grande que León. Se ve preciosa, más preciosa aún que de costumbre, vestida de blanco, con su velo y su ramo al mismo tono, un blanco perlado precioso.
Ale se acerca a León y él la toma de la mano para iniciar la Misa que los unirá para siempre.
- Esto pudo haber ocurrido – me susurra una voz al oído – Pero tú te entrometiste y lo arruinaste todo ¿No es así? Siempre lo arruinas todo.
- No – niego para mis adentros.
Cierro los ojos y los aprieto fuerte, no puedo seguir mirando.
- Luna, Luna – esa es la voz de Drake. Abro los ojos y lo abrazo.
- Fue horrible – le cuento – Yo no quería, lo juro, yo no quería.
- ¿De qué hablas Luna? – me pregunta con una sonrisa contrariada – Es tu turno de bailar, corre.
- ¿Mi turno?
Me da un leve empujón hacia la multitud de gente que se arremolinaba en un círculo y tras ese muro de personas y nos brazos me atrapan.
- Cuidado – me sonríe León haciéndome palidecer - ¿De cuándo te falla tu equilibrio?
- Lo siento León, yo no quería… – me empiezo a disculpar pero me calla con su dedo sobre mis labios.
- Tampoco es para tanto, Luna, sólo te tropezaste.
- No, no hablo de eso, sino de Ale.
- ¿Qué tiene Ale? – me pregunta confundido – Yo la veo preciosa.
Y mira hacia su lado derecho, donde nuevamente está ella, viva, disfrutando de la boda que debieron tener… o que tienen.
- Baila conmigo, Luna, soy feliz, muy feliz.
Me dice mientras me lleva de un lado a otro de la pista bailando lleno de felicidad.
- Es feliz… sin ti… Como lo hubiera seguido siendo si tú no estuvieras viva. Sería mejor que estuvieras muerta…
“Si yo no estuviera viva” me repito mientras las fuerzas se me van y siento unas manos apretándose en mi cuello.
La proyección se ha ido y logro ver a mamá, que me pide con todo el corazón que la perdone, arrodillada junto a mí, tomando mi mano, llorando.

por fin me paso!!!
ResponderSuprimirlo lamento me tarde pero los examnes y los apuntes y las tarea... no es bonito enfermarse!!
en fin mi cominzo con a comentar
me confudi con el capitulo! claro que siempre me pasa cuando Luna tiene visiones pero ya le cogere el hilo
como sea
me voy a leer el siguiente capitulo
besos
Anny