Lamento la demora, otra vez... Esto es: TÚ ÁNGEL!!!
- Ahora le… - estoy diciéndole al chofer cuando veo en la calle, estacionado frente a mi casa, el auto que menos esperé - …pago.- Seguro señorita – me sonríe amable.
Salgo del auto y me dirijo a mi casa. No puede ser.
- ¿Mamá? – entro dudando.
- Hola nena, mira quién está aquí.
Y levantándose del sillón en el que estaba sentado voltea a verme de frente.
- Hola Meg… otra vez.
- Damen – me quedo pasmada.
Mi mamá está detrás de él esperando una buena explicación.
- ¿Ma? ¿Me prestas dinero? Vine en taxi y está a fuera esperando.
- Yo salgo a pagar, ahora regreso.
Mamá se va.
- ¿Qué haces aquí? – pregunto esperando que ni papá ni Ian estén en casa.
- Dejaste tu mochila en el auto.
- ¿Le dijiste a mamá?
- ¿Qué podría inventarle? Claro que le dije.
- ¿Todo?
- Que pasaba por tu escuela, te vi y te invité a dar una vuelta, si a eso le puedes decir todo, entonces sí.
- ¿Y se la creyó?
- ¿Por qué no habría de hacerlo?
- ¿A dónde fuimos a dar la vuelta?
- Por el centro, ni nos bajamos del auto.
- Bien.
- Wow – escucho una nueva voz en casa.
- Hola Cindy – saludo a mi hermana que acaba de entrar junto con mamá.
- Wow.
Damen sonríe y acercándose a ella me dice bajito cuando pasa junto a mí.
- ¿Qué las mujeres de tu familia no se saben otra palabra?
Me río.
- Hola Cindy, tu madre me ha hablado mucho de ti.
- Wow.
Vuelvo a reír. Damen me mira.
- Damen vino a dejarle su mochila a Meg.
- Su mochila… ¿Y cómo por qué él tendría su mochila?
- Es una historia divertida en realidad. Yo pasaba por la escuela de Meg y la vi por casualidad así que la invité a dar una vuelta y como sinceramente he andado muy apurado con el trabajo para hablarle como quedamos, fue la ocasión perfecta para platicar lo que ni pudimos en el Aniversario de la Revista. Y bueno, a Meg se le olvidó la bolsa en el coche y como creí que podría necesitarla, la traje.
- Muy amable de tu parte Damen – sonríe mamá.
- Sí, muy amable – asiente Cindy mirándome entre celosa, juguetona y arrepentida por no haberme creído del todo.
No platicamos mucho porque él se tiene que ir, pero es muy amable mientras está en casa. No deja de sonreír ni un momento y contesta y asiente caballeroso a las preguntas y anécdotas de Cindy y mamá.
Por último se despide y lo acompaño a la puerta.
- Gracias por mis cosas, pensé que tendría que hacer todo mi trabajo otra vez y es muchísimo.
- Me hubieras hablado.
- Mi celular se quedó en la mochila.
- ¿No has intentado la telepatía? A mí me funciona.
Sonreímos. Si supiera que conmigo y mi familia eso realmente es cierto.
- Nos vemos el martes – besa mi mejilla, se pone sus gafas negras, sube al auto y se va.
Cuando regreso a casa Cindy me enloquece con todas sus preguntas.
- ¿Cuándo quedaron de verse otra vez? ¿Cómo pasó exactamente lo del paseo? ¿Qué platicaron? ¿Qué te dijo al despedirse? ¿Qué te contó de su vida?...
Y quién sabe qué más.
Trato de contestar todas lo mejor posible, sin dar datos comprometedores y sin llegar a la mentira, aunque sinceramente es un poco difícil.
Afirmo que quedamos de vernos el siguiente martes pero que él va a estar tan ocupado que probablemente ni se acuerde. Cindy queda conforme y yo subo a hacer mi tarea.
Cuando abro mi mochila, junto a la laptop, hay otro tulipán rojo.
Es gracioso, el anterior ni siquiera se ha secado. Los pongo a ambos en el mismo florero.
El fin de semana pasa rápido y el martes llega. Como lo prometió Damen está esperándome a las 12:00 en punto. Vamos nuevamente al parque y casi estoy segura de que Rob me sonríe esta vez.
Practicamos durante dos horas y media hasta que terminamos platicando de su trabajo y de mi escuela. Él me cuenta de algunas películas y yo de mis amigos, por mi parte no hay mucho que pueda contar, lo divertido de mi vida es un secreto.
Cuando terminamos me lleva a casa donde por suerte no hay nadie. Mamá debe estar con Tía Gaby y Cindy en la escuela. Ian, papá y Mark seguramente Arriba. Me despido de él en la entrada de mi casa y se va, otra vez, después de intentar besarme.
Quedamos de vernos el viernes, lo cual a mi me va perfecto.
Y así siguen nuestras salidas programadas entre semana. Vamos al parque, practicamos, platicamos y me lleva a casa, a excepción de un miércoles que lo llamaron de la Agencia y tuvo que dejarme en la escuela porque le quedaba de paso e ir a dejarme hasta mi casa lo hubiera retrasado. Ese día llegué un poco tarde y papá, que ya estaba ahí, me llamó la atención pero no pasó de eso.
Adoraba a mi papá, era comprensivo y cariñoso, aunque aún no estaba segura de querer hablarle de Damen, ni a él ni a Ian, y mamá respetaba mi decisión, después de todo no era la gran cosa, sólo un amigo del que papá podría encelarse, mamá también quería evitar eso. Damen es un chico respetable a pesar de la fama que revistas de chismes le habían hecho y sí, quizá era un tanto mujeriego, pero yo no soy como cualquier chica.
Los dos meses pasaron y él pronto tendría que irse, ya tenía su itinerario planeado. Viajaría primero a Europa, iría después a Brasil y finalmente terminaría en Los Ángeles.
- Voy a extrañarte – le soy sincera cuando estamos frente a mi casa.
- Esperaba que dijeras eso porque yo también voy a extrañarte.
- ¿Vendrás a verme? – pregunto esperanzada.
- Me gustaría, de verdad
- Pero… - anticipo.
- Pero nada – sonríe – No siempre hay un pero.
- Pero…
- Qué negativa eres – acusa – Lo que pasa es que no sé si podré escaparme – termina por confesar.
- Ya ves como si había un “Pero” – sonríe.
- Sería más sencillo que tú me visitaras a mí.
- Pero no lo haré – niego lamentándome por ello ya que sí, sería sencillo orbitar hasta su hotel y darle una sorpresa de vez en cuando, pero para es necesitaría contarle lo que soy y no puedo hacer eso.
- Al menos miénteme y dame esperanzas de que lo harás – pide.
- No puedo… mentir – agacho la mirada.
- Te llamaré, lo prometo.
Eso hace que sonría ligeramente. Van a ser prácticamente seis meses sin verlo.
- ¿Y… me darás un beso de despedida? – pide con una sonrisa coqueta.
Niego regresando a mi actitud fuerte.
- ¿Qué tienes con los besos?
- ¿Qué tienes tú en su contra?
- No tengo nada en contra de ellos, sólo… no creo que sea buena idea.
- ¿Por qué no? – pregunta acercándoseme.
Pone su mano en mi cuello y no deja de acercarse.
- ¿Dime que no estás deseando besarme tanto como yo deseo besarte?
Cierro los ojos esperando el momento en que nuestros labios se unan…
- No – reacciono y me alejo.
- ¿No lo deseas?
- Sí, claro que sí, pero mejor no.
- ¿Por qué?
- Vas muy rápido Damen.
- Me gustas.
- En seis meses – prometo – cuando regreses de grabar tu película y si es que aún no me has olvidado, entonces te recibiré con un beso.
Sonríe.
- Estaré esperando ese día con ansias.
- Regresa pronto – lo beso en la mejilla y salgo.
- Por ti – me mira a los ojos con una expresión que pocas veces le he visto en este tiempo.
Es sinceridad, una completa honestidad.
Y de pronto eso se va, sonríe nervioso, se pone sus gafas oscuras y vuelve a irse.
Realmente voy a extrañarlo.
Bueno chicas, con la mala noticia de que no sé si mañana publique ésta historia porque no tengo más capítulos en la computadora, todos están en borrador en libretas por ahí y la verdad es que tengo mucha, mucha tarea de la escuela, para empezar hacer una máscara y para terminar inventarme toda una marca con todo lo que ello requiere, complicado pues.
En fin las veo al rato con Lycans...

Wow!! jajaja... Ojala Damen vuelva pronto y se besen, me gusta como va la historia, escribes genial, sigue asi!
ResponderSuprimirMAGE EL CAP TE KEDO HERMOSO LO AME LO AME KOMO SIEMPRE JIJI <3 AY MUERO KON LA RELACION KE YEVA MEG Y DAMEN SI LO SE ES KOMPLIKADO IO AMO ESA PAREJA JI <3 JI NO TE PREOKUPES SOLO NO DEMORES MUXO JIJI Y SUERTE EN TUS TRABAJOS JIJI
ResponderSuprimirSIGUE ASI TU ISTORIA ES UNIKA <3
BESOS CUIDATE ESCRIBES FENOMENAL Y DE UNA MANERA UNIKA <3
KAREN-PERU