15/12/2011

Lamento la demora... =(

Niñas lamento mucho no haber publicado el sábado pasado pero entre una cosa y otra, no recuerdo qué exactamente, la verdad es que me fue imposible.
Sin embargo aquí estoy nuevamente con otro capítulo más de Tu Ángel, que aunque no es el más grande capítulo, espero que de todos modos les guste!!!
Las quiero y dejo leyendo...otra vez!!!
- ¡Meg! – me llama mamá desde el piso de abajo. Despierto con ganas de seguir en el sueño - ¡Meg! Baja a desayunar, cariño ¡Cindy!
Me cubro la cara con la almohada. Quiero seguir durmiendo, seguir soñando con él.
- Meg, a desayunar – mi hermana acaba de invadir mi espacio.
- Lárgate Cindy – le aviento la almohada y antes de que le pegue en la cara cierra la puerta del baño.
- Uy, alguien se despertó de malas – anuncia y eso colma mi paciencia.
Orbito hasta el baño y me ubico detrás de ella.
- ¡Lárgate Cindy! – y le estampo una almohada en la cara.
Se queja.
- ¡Mamá! – grita queriéndome regresar el golpe pero orbito de regreso al cuarto antes de que pueda tocarme.
Me río.
Ella abre la puerta de nuestro baño compartido y me lanza la almohada, regreso orbitando la almohada a su cara y le pega de lleno.
- ¡Mamá! – vuelve a gritar pero para cuando eso sucede yo ya estoy en la cocina junto a mamá.
Mamá se asusta.
- Meg ¿Qué te he dicho de orbitar dentro de casa?
- ¿Dónde está lo divertido si no puedo hacer ni eso?
- ¡Meg! – grita Cindy bajando corriendo las escaleras – Mamá, Meg está orbitando.
- Niñas – regaña papá.
- Ella empezó – nos acusamos mutuamente.
- Siéntense a desayunar. Meg, recuerda que hoy tienes entrenamiento.
- ¿Hoy? Pero si es miércoles.
- Pero Mark no va a poder entrenarte este sábado. Va a salir conmigo – presume Cindy.
- Y eso a mí qué me importa, primero están sus ocupaciones conmigo que con su tonta novia.
- No me llames tonta, tonta.
- ¡Niñas!
- Mejor desayuno en la escuela – aviso y subo a cambiarme sin que me den permiso.
Mamá viene a verme cuando ya estoy lista para salir. Con mi súper uniforme horrible.
- No te enojes con Cindy – me pide – sólo quiere un sábado con su novio.
- Y yo quiero una vida, pero no todo en esta vida es posible – me quejo – Se supone que las tardes entre semana son mías.
- Sólo es por hoy.
- Sí, eso mismo dijeron cuando empezó a haber entrenamientos: “Sólo es por hoy”, y ya llevo cuatro años cada ocho días.
- Es parte de lo que eres Meg, parte de lo que somos como familia – me acaricia el cabello.
- No es que me queje má, pero yo no pedí ser un ángel.
- Naciste siéndolo mi cielo, igual que Ian, así como Cindy forma parte del legado.
- El trabajo de ella es distinto, sólo tuvo que enamorarse de la persona correcta.
- Entiendo que te parezca injusto Meg, pero hazlo por mí ¿Si?
Eso es chantaje emocional, lo sé yo, lo sabe ella, pero a estas alturas creo que es el único recurso que le queda. Asiento derrotada.
- ¿Te llevo a la escuela?
- A menos que me dejes orbitar o llevarme la moto, porque no veo otra manera de irme al colegio.
- Vámonos ya, ven – me abraza y caminamos abrazadas hasta la sala.
Cindy y Mark ya se han ido. Ian aún no se despierta y a papá acaban de llamarlo del trabajo, del de arriba, así que se va también.
Mamá pasa a dejarme a la escuela y como hoy entreno con Mark él va a ser quien venga por mí ésta tarde.
No mentía al decir que mi vida es divertida, porque realmente lo es. No soy una persona normal ni hago cosas cotidianas, tengo el poder de orbitar y el don de curar.
Aunque no lo hago seguido, no tengo por qué cuando estoy rodeada de otros ángeles.
Desde que soy bebé me enseñaron a guardar este secreto, hoy sólo unas cuantas personas lo conocen. Mis tíos Rodrigo y Gaby, sus tres hijos, Jhony, Peter y Lilian, Raúl y Ale, también su hija Lucy, pero sólo Laura y Lissa, no sus esposos porque no tenemos tanto tiempo de conocerlos y en definitiva no sus hijos porque aún son muy pequeños para comprenderlo.
Nunca me fue difícil acoplarme a mi modo de vida. No orbitar en público, no mostrar mis alas, no levitar ni perder el control, cosas que no pudieran delatarme.
O eso fue al menos al principio. Después de mis 12 años Mark y mi padre me obligaron a asistir a entrenamientos argumentando que serían solo por hoy, sólo por hoy, y así pasó un año entero, después fueron todos los fines de semana, quizá uno que otro no por motivos de la escuela, pero hoy día no puedo faltar por nada del mundo.
Sé que es por mi propio bien, si no supiera defenderme sería un blanco fácil, un blanco perfecto. Subo al paraíso al menos una vez por semana, me gusta subir, pero no siempre puedo hacerlo, temen que me haga una vida allá, como lo hizo Ian, quien ahora aparte de todo está enamorado de un ángel, y no cualquier ángel, sino la protegida de Rafael. Eso causará problemas, cuando se enteren.
Y así terminan por pasar otras dos semanas más, sin nada relevante que contar.
Estudios, tareas, entrenamientos. Mark dice que mejoro, yo sé que lo hago. Sé muchas técnicas de defensa, pero ninguna de ataque: “Los ángeles somos pacifistas” argumenta Mark.

2 Luceros Destellantes:

  1. HOLA CHICA EL CAP ESTA SUPER PLZ PUBLICA PRONTO BESOS

    CATTHERINE

    ResponderSuprimir
  2. waaooooooo¡¡¡¡
    mage el cap te kedo hermosoooooooooooooo¡¡¡ <3<3
    lo ame demasiadooooo¡¡¡ xikito peroo muy muy hermoso <3
    waoooo¡¡¡¡ me encantaa..¡¡¡¡ cuando se volvera a ver meg y el "modelito calvin klain" (puff no se si lo escribi bien.¡¡¡¡¡
    te kedo hermoso el cap publika prontoo¡¡¡¡
    karen-peru

    ResponderSuprimir

¡¡¡Deja tu huella en mi corazón!!!