27/12/2011

Lycans en este Doble Maratón Especial!!!

Segundo del día en el inicio de este Doble Maratón Especial!!!
Disfrútenlo y nos vemos mañanita muy tempranito!!!
- Resiste, resiste – me pide una voz que parece imposible, demasiado angelical para este infierno en el que vivo.
La garganta me quema, los músculos me obligan a atacar y me resisto, tengo que hacerlo, no voy a ser el monstruo en el que me convirtieron, moriré antes de matar a un inocente.
- Resiste, toma mi mano, resiste – me pide y siento su mano en la mía, queriendo que la tome, pero no puedo, no debo – Anda, toma mi mano, estoy aquí.
Suelto otro grito ahogado, no sé cuantos lleve, pero sé que son muchos menos de los que quiero gritar a todo pulmón.
Los colmillos me pican la encía, los dedos se entierran sobre el suelo en el que estoy y la espalda vuelve a enarcarse de dolor.
- Vete – le pido u ordeno por su bien.
Sé que se sorprende por escucharme, pero lo disimula de inmediato y me insiste nuevamente:
- Toma mi mano.
Él toma la mía con ansiedad y yo, ya que la tengo ahí, me imagino de pequeña otra vez y la aprieto con más fuerza de la que debería.
Él se queja, pero yo ya no puedo detenerme, me siento demasiado bien con su tacto.
Y sin pensarlo tampoco, llevo su brazo hasta mis labios que ansían sangre, tibia, deliciosa, aplacante para mi garganta.
- ¡Alex! – escucho otra voz.
- ¡Hagan que lo suelte! – ordena otra.
- ¡Matémosla! – propone una más.
Abro los ojos ante la amenaza y me levanto rápidamente, ya que he bebido tengo más fuerza y mi instinto de supervivencia ha despertado.
Veo todo borroso, demasiado nítido para comprenderlo ahora, demasiado bien que me quema la vista.
Seis hombres me acorralan y les gruño. Puedo vencerlos, lo sé.
- No – escucho nuevamente esta voz angelical.
Y por entre los seis hombres que intentan combatirme, puedo ver a otros dos. Uno cuidando de otro, intentando ayudarlo. Y es precisamente ese otro el que pide que “No”
- Déjenla.
- Pero Alex…
- Déjenla – vuelve a pedir y cuando me doy cuenta que fue él de quien bebí sangre caigo de rodillas.
Soy un monstruo.
- Inmovilícenla – ordena el hombre más viejo, el que cuida del que me ayudó.
Veo a uno de los hombres jóvenes acercándose y lo miro todavía enseñándoles los colmillos, se queda quieto y temeroso a pesar de que intenta parecer valiente, sonrío burlona y agacho la mirada nuevamente hacia el chico que, aunque ya se ha incorporado, aún se ve débil.
Alguien, supongo que el hombre aquél del que me había burlado, me da un golpe en la cabeza tan fuerte que me quedo inconsciente.

Un abrazamísimo enorme!!!

1 Luceros Destellantes:

  1. joder ¡¡¡¡¡ ya quiero leer mas
    grax por el maraton XD

    ResponderSuprimir

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