01/12/2011

Otro jueves más, Otro capítulo de Mi Ángel II

Hola Hola!!! Hoy es jueves y claro, aquí les traigo, para su deleite... Más de "Mi Ángel II" Espero que el capítulo les guste, no sé qué tan largos los quieran pero bueno, así se los traigo el día de hoy.
Muchos ánimos y buenas vibras!!! Nos vemos... pues supongo que mañana no porque me voy de viaje pero el sábado sí y habrá capítulo nuevamente de Mi Ángel... si quieren también publico el que mañana no publicaré de Lycans, se los dejo a su criterio.
Comenten mucho que no me gusta ver pocos comentarios =(...
Las dejo leyendo...
- Vamos adentro. Tu padre estaba enojado, pensó que habías orbitado a casa.
- Me lo prohibió ¿Recuerdas?
- Con eso de que no eres muy obediente que digamos… - me dice y me abraza con una sonrisa.
La fiesta sigue igualmente aburrida, y aunque busco con la mirada a Damen no lo veo más que en ocasiones. Cindy no va a creerme lo que pasó.
- ¿Quieres que nos vayamos, ya’ – pregunta Ian acercándose a mí.
- ¿Tan temprano? – cuestiono y su mirada sorprendida me hace reír – Es broma, cuando quieras – acepto.
- Pues ya – me dice – cuanto antes mejor, me he cansado de tanta fachada.
- ¿Es eso o que quieres subir a verla?
- ¿A verla? – me pregunta nervioso.
- No te hagas el tonto. La vez pasado te vi platicando con ella ¿Cómo se llama? – trato de recordar pero él se me adelanta.
- Elena
- Ella – asiento - ¿Te gusta?
- Mucho – acepta – pero no sé que vaya a pensar Rafael, ella es, después de todo, su protegida, un arcángel menor.
- Tú también.
- Sí, pero es Rafael – se encoge de hombros.
- Eso sí.
- Bueno, vámonos ya – se levanta del asiento y me levanto con él.
- ¿Papá va con nosotros?
- Sí, Mark llevará a Cindy y a mamá después.
- Ok – asiento – Voy por mis cosas.
- Pediré el auto, te esperamos afuera.
Me despido de mamá y de tío Rodrigo u tía Gaby. Mis primos también van a quedarse, así que voy por mi bolso y abrigo.
- ¿Te vas ya? – escucho que me preguntan y es nada más y nada menos que Damen.
- Sí – le sonrío – Es tarde.
- Entiendo – asiente y no dice más.
- Nos vemos – me despido después de unos segundos.
- ¿Te…? – interrumpe mi partida - ¿Te parecería muy atrevido que te invitara a salir?
- ¿De verdad? – me asombro.
- Sí, bueno, si quieres y puedes.
- Me gustaría, sí.
- ¿Entonces, te doy mi número?
- No tengo mi celular aquí, pero te puedo pasar el mío.
- ¡Perfecto! Dime
- 2228952212 – lo apunta en su celular – Ahora… me voy, mi padre y mi hermano me están esperando.
- Cuídate Meg.
- Tu igual… Damen – siento extraño pronunciar su nombre.
Y hace algo con lo que quiero salir corriendo después, me da un beso en la mejilla.
Se me sube el color a las mejillas, lo sé, y él sonríe. Digo un rápido “Adiós” que apenas se escucha y me voy.
Ian y mi padre ya están esperando fuera.
- ¿Qué te pasó? – me pregunta mi padre divertido – Parece que te siguieron los Serafines.
Me río. Los serafines son tan juguetones que siempre me dejan agotada cuando juego con ellos, chapeada hasta el tope y con el corazón a punto de salírseme del pecho. Justo así me siento ahora.
- Vamos ya – les pido subiéndome al auto.
Mi padre mira a Ian y éste se encoge de hombros. Suben al auto y me miran.
- Nada – les aseguro antes de que pregunten y así, nos vamos al fin.
Aquella noche soñé con él por primera vez, no recuerdo qué, pero sé que soñé con él.

- ¡No-lo-cre-o! – gritó Cindy cuando mamá contó, en plena comida familiar sobre mi “escapada” con el modelo y actor Damen Somerhalder.
- ¿Cómo fue? – pregunta Lilian, mi prima, que también come con nosotros.
Cuento los hechos rápidamente y todos me escuchan atentamente.
- ¡Wow! – Lilian está emocionada.
- ¿Por qué no fui yo? – se queja Cindy y Mark la mira celoso.
Ella finge que no lo nota.
- ¿Y así que… de qué platicaron? – pregunta Ian.
- Nada importante – me encojo de hombros.
- Pero debió haber algo interesante en todo eso “Nada importante” para que salieras del Hotel con una sonrisa de oreja a oreja.
- Pues… - no sé si decirlo pero creo que de todos modos tendré que hacerlo – me invitó a salir.
- ¿Qué, cuándo? – preguntan Lilian y mi hermana.
- Quedó de hablarme.
Me mira con los ojos entrecerrados.
- ¿Qué? – pregunto cuando no dicen nada.
- Estás mintiendo – Cindy siempre creyéndome una niña fantasiosa que trata de llamar la atención.
Ruedo los ojos enfadada.
- Cindy – le pide mamá.
- Es que es Damen Somerhalder.
- Y yo tan poca cosa que Damen no puede invitarme a salir, ¿Verdad? Eso es lo que piensas.
- ¡No... Meg no! Yo no dije eso.
- Pero lo piensas, sino por qué me llamarías mentirosa.
- Bueno es que…
- Ok – acepto - ¿Sabes qué? Sí, estaba mintiendo ¿Contenta?
El silencio invade el comedir. Cindy agacha la mirada.
- Con permiso – me disculpo y voy a mi habitación.
Ni siquiera terminé de comer, pero de todas formas el hambre que se me fue, así que no me importa.
- ¿Meg? – pregunta mamá entrando a mi cuarto unas horas después - ¿Puedo?
- Ya estás dentro – le digo sin mirarla.
Entra y cierra la puerta.
- Traje leche y galletas – se sienta a mi lado.
- Mamá… – la miro incrédula.
- Ya, ya, está bien. Eres muy grande para galletas y leche, entiendo.
- De todos modos – le digo mientras toma una – gracias.
- Directas desde el paraíso – me sonríe – te las trajo tu hermano.
- Gracias Ian – le agradezco pues sé que está detrás de la puerta escuchando.
- De nada – se asoma por la puerta con una gran sonrisa.
Desde que tengo memoria siempre que me enojo, o me pongo triste, y me encierro en mi habitación, Ian se queda fuera esperando que mamá llegue con leche y galletas a consolarme.
- Ya entra – le digo y lo hace contento. Me abraza fuerte cuando se sienta a mi lado y me acurruco en sus brazos.
Es mi hermano mayor, soy su consentida, porque aunque quiere mucho a Cindy es a mí a quien cuida y consiente en todo lo que puede.
- ¿Mejor? – pregunta y asiento sin hablar.
- Cindy no quería decir eso… - trata de excusarla mamá.
- Sí quería – la interrumpo – Yo para ella soy la hermana menor molesta que lo único que hace bien es hacerla enojar.
- Cindy te quiere mucho.
- Sí, pero me querría más si estuviera viviendo en China.
- Exagerada – me reprueba.
Sonrío para ya no seguir con esta discusión, pero es lo que realmente siento. Cindy quizá no me odie, pero tampoco es como que sea lo mejor que le sucedió en la vida.
- Dejemos a Cindy con Mark y ¿qué te parece si vamos a jugar videojuegos – habla Ian con entusiasmo.
- ¿Listo para perder? – lo reto.
- Ésta vez no hermanita – se levanta y me jala.
Subo a su espalda y salimos de mi cuarto para dirigirnos al de entretenimiento, donde nos esperan largas horas de juegos.

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