Hola!!! Al fin empieza la Segunda Parte de Lycans. Recuerden que hasta donde tengo planeado será contada únicamente desde el Punto de Vista de Kyra!!!
Espero que les guste y aquí se los dejo!!!
PARTE 2
Hoy no hay estrellas en el cielo, y si las hay no puedo verlas, hoy sólo veo oscuridad, una oscuridad que trata de someterme a su voluntad.Hoy no hay estrellas en el cielo, no hay esperanzas, y mis fuerzas se esfuman con el gélido viento que traspasa mi cuerpo.
El murmullo del aire me recordaba lo que había perdido, los sonidos de la naturaleza eran lo único real que tenía, lo único que podía conservar de una vida humana. No lloro, porque hacerlo significaría que soy débil y no voy a permitir que a nadie siquiera se le ocurra pensarlo, sin embargo eso no quiere decir que no tenga ganas de hacerlo.
Una eternidad así se me hacía patética. Odiaba en lo que me habían convertido y noche a noche deseaba regresar el tiempo y obedecer mi sexto sentido que me había gritado “¡Corre!” Pero el poder de controlar el presente, pasado y futuro no fue algo con lo que dotaran a los de mi especie.
- Kyra – me llamó una voz conocida desde lo profundo del bosque - ¿Estás bien?
Responder se me hacía ridículo ¿Por qué no habría de estarlo? Era un vampiro después de todo, nada podía hacerme daño.
- ¿Kyra?
- Estoy bien Richard – terminé por contestar.
- Es que Peter detectó movimiento en el nordeste.
Lo que me faltaba, una lucha se aproximaba.
- ¿Vampiros? – pregunté levantándome del tronco en el que estaba sentada.
- Mandé un par de buscadores, pero no, al parecer no son vampiros, huelen diferente.
- Humanos tal vez…
- Lycans – me interrumpió Richard preocupado.
- Eso es imposible – me reí – Los Lycans no son tontos ¿Por qué alejarse de su territorio para entrar en el nuestro?
- Yo también me lo pregunto, pero no pueden ser humanos, corren demasiado rápido y como dije, vampiros no son.
Negué con la cabeza mientras me alejaba sonriendo incrédula del chico a mi lado ¿Lycans? Eso no sólo era imposible sino también improbable. Hace mucho que los Lycans casi se habían extinguido, no creía que los últimos que quedaran fueran tan tontos como para ir en una misión suicida tras vampiros como nosotros.
- Kyra no deberías pasear así como así, tenemos que reunirnos con los otros, por seguridad…
- ¡Somos vampiros Richard! – le grité - ¿Qué cosa es más peligrosa que nosotros?
- De todas maneras, como tu segundo al mando te digo que…
- Exacto, como mi segundo al mando, me alegra que lo recuerdes, aquí la que da las órdenes soy yo.
- Entonces que no sea como tu segundo al mando, sino como tu pareja, estoy preocupado por ti, no quiero que te pase nada Kyra – Richard se acerca a mí y me toma de ambas manos. Nos vemos fijamente a los ojos, se acerca más y me besa.
Aún me parece increíble que tras tanto tiempo juntos sus besos y caricias me sigan pareciendo insípidas, frías, indeseables. Trataba de no pensar en ello para que Richard no se diera cuenta pero sé que en el fondo él lo nota.
Me alejo de él y trato de sonreír.
- Regresa al campamento, yo voy en un minuto – pido.
- Pero Kyra…
- Por favor Richard, ya sabes que me gusta estar sola de vez en cuando y hoy es uno de esos días – le explico.
- Pero no tardes ¿Ok? – asiento y él se va por fin.
Me recargo en el árbol más grande del bosque, conozco muy bien cada parte de mi territorio, llevo viviendo aquí ya más de seis años después de todo. Amo cada hoja de aquél ambiente, cada gota de rocío por las mañanas, cada sonido del viento y de los animales, todo es tan mágico y normal al mismo tiempo que de verdad me hace sentir en un hogar.
Sigo caminando tranquilamente, alejándome cada vez más del resto de mis chicos, estaba desobedeciendo a Richard pero al fin y al cabo la líder soy yo ¿No? A mí nadie me da órdenes.
Sin que me lo esperara una enorme bestia me atacó cayendo encima de mí de repente.
Le di la vuelta rápidamente poco antes de que su hocico mordiera mi rostro. Enseñé mis colmillos mientras me ponía en posición de ataque. El lobo frente a mí gruñó de un modo amenazador y volvió a arremeter en mi contra. Esquivé su ataque por poco preparando una estrategia, era un animal enorme, pero no podía ser un lycan, o eso quería creer.
El lobo gruñó y se me abalanzó nuevamente, ésta vez de una manera que no esperaba y cayó justo encima de mí. Forcejeé con él tratando de que no me clavara sus dientes, pero estaba en desventaja, el animal me tenía acorralada entre el suelo y él. Lo miré a los ojos amenazadoramente mientras le enseñaba los colmillos. Si me mataba mis vampiros acabarían con él antes siquiera de que pudiera aullar, si lograba quitármelo de encima lo mataría yo misma.
Pero ninguna de las dos cosas pasó, o por lo menos no de la manera que me la esperaba. El animal dejó de gruñirme y me miró de una manera distinta, como si me estuviera analizando. Su cabeza se ladeó cómicamente y me recordó a un perro común y corriente a punto de lamer a su amo. Por suerte no hizo eso, sino que se alejó dos pasos atrás dejándome incorporar a medias y lo que me estaba imaginando pasó: Se transformó en un hombre.
Un Lycan, tenía a un Lycan frente a mí ¿Cómo era posible? Me levanté de un salto adoptando nuevamente una posición de ataque pero el hombre frente a mí no se movió siquiera, parecía sorprendido.
- ¿Kyra? – mencionó mi nombre y una parte de mí se asustó ¿Cómo sabía mi nombre? - Kyra es… ¿Cómo…? Pero sí… - no decía nada coherente – ¡Cielos, de verdad eres tú!
Lo miré con recelo, el chico de verdad parecía conocerme pero yo a él no lo recordaba.
- ¿Es que no te acuerdas de mí, Kyra? – Dio un paso al frente, animado, y me tensé.
Yo no conocía más que ocho Lycans y sólo uno de ellos me hablaría con ese tono alegre. Bajé la guardia para observarlo mejor y a través de la noche visualicé esos ojos verdes destellantes tan familiares.
- ¿Alex? – sonrío - ¡Alex! – lo abracé en un impulso que no pude controlar.
Era él, realmente el Alex que conocí.
- Kyra… no puede ser – me dice cuando me logro alejar de él – Creí que habías muerto.
- ¿Muerto?
Pregunto intrigada. Alex pierde esa sonrisa que tanto extrañaba ver y agacha la mirada mientras medita un poco.
- Henry…
- ¿Henry… qué? – no entiendo nada.
- Henry me dijo que te habían asesinado.
- ¿Asesinarme? ¿Cómo, quién?
- Los vampiros… Kyra, tenemos que irnos, hay muchos cerca, pueden lastimarte.
- No Alex, tú debes irte y toda tu manada también.
- Nosotros estaremos bien, pero tengo que sacarte.
- Si se topan con los vampiros los aniquilarán.
- Estamos bien entrenados, ven, vámonos.
- No entiendes Alex, yo…
- Kyra – escucho la voz de Richard una vez más.
- ¿Quién es? – me interroga Alex.
- Un vampiro, estoy con ellos Alex, te explico después, vete ahora.
- No hasta saber que estarás bien.
- Lo estaré, te lo prometo pero…
- Kyra necesitamos hablar.
- Lo haremos, te buscaré cuando esto se calme…
- ¡Kyra!
- ¡Vete!
- Yo…
Richard estaba demasiado cerca y Alex no se iba, así que sólo se me ocurrió una cosa.
- Lo siento Alex – le dije, me mira confundido y antes de que pueda preguntar nada le pego un golpe que hubiera noqueado a cualquier humano.
- Kyra… - dice extrañado pero ya es tarde.
El golpe fue tan fuerte que sólo puede provocar un reflejo en él: Convertirse en Lycan.
Y lo miro nuevamente como un lobo enorme. Sonrío. Se ve bien, sano, fuerte, joven.
- ¡Kyra! – y llega Richard.
Inmediatamente se interpone entre Alex y yo a punto de atacarlo. Pero lo detengo.
- Basta – le digo fuertemente – El lobito tiene un mensaje para su jefe, dejemos que lo entregue.
Richard sigue tenso y en posición de defensa, pero al menos sé que ya no atacará.
- Vete – le digo al lobo con cierto cariño que espero Richard no note.
Y aunque Alex me ve extrañado, luego ve a Richard y finalmente vuelve a verme a mí, se va.
Espero con el alma que pueda explicárselo todo.

se volvieron a encontrar siiiiii (palmaditas al aire) despues de seis años wiiiiii
ResponderSuprimirme muero por seguir leyendo, me encantan tus historias