02/06/2012

Una disculpa...=(

Lo siento niñas porque esta entrada no es para publicar, verán, sucede que me enfermé y la verdad si es de gravedad, más adelante les explicaré, por ahora les pido paciencia y comprensión, y espero que ya dentro de dos semanas o menos pueda publicar de nuevo.
Muchísimas gracias por los comentarios, me encantó leerlos y saber que están ahí =D
Eso es todo, nos vemos pronto ;) y gracias otra vez.

24/05/2012

Ya es Jueves!! ¿Me leen?

¿Siguen sin entender la parte de "COMENTEN", verdad?? ¬¬" =( En fin, seguiré esperando... ='(
Esto es: TÚ ÁNGEL!!
Desde que Damen me había contado lo de Alice e Ethan me desvivía por ellos. Iba y venía procurando que estuvieran bien, que no les faltara nada. Por supuesto al principio se extrañaron mucho. Yo era una desconocida solamente, pero poco a poco se empezaron a acostumbrar a mis extrañas muestras de efusividad. Alice era una mujer muy cariñosa, a veces la sorprendía hablando con su bebé, diciéndole lo mucho que lo quería y lo ansiosa que estaba porque llegara. Ethan era un padre preocupado, con cada cosa que pasaba se ponía nervioso y eso sólo era signo de que sería un gran padre.
Damen no decía nada cuando me desaparecía de pronto, sabía que era porque iba con ellos, pero un día que al levantarme de la cama tuve que sentarme de nuevo por un mareo que sufrí y otro, días atrás, en el que, caminando por la calle, me tambaleé debido a otro mareo, lo hizo preocuparse.
- Estás esforzándote demasiado – me dijo la primera vez.
- Estoy bien – le aseguré.
- Aunque ese tal Rizz no me caiga muy bien deberías dejar que te revisara.
- Te preocupas por nada, sólo es un mareo.
Pero la tercera fue la vencida. Mi mareo se convirtió en desmayo.
Estaba en el patio bajando la ropa que ya estaba seca para ir a plancharla cuando el mundo se volvió negro y caí al suelo.
Me desperté media hora después. Rizz me estaba dando a oler alcohol en un algodón y cuando abrí los ojos vi a Damen más allá, preocupado y esperando a que volviera en sí.
- ¿Cómo te sientes? – me preguntó Rizz.
- Bien – intenté levantarme.
- Tranquila, con cuidado. Te diste un fuerte golpe en la cabeza cuando te caíste al suelo.
- Sí, me duele un poco.
- No es nada grave, pero mejor tomarlo con cuidado. Tomaré tu presión.
Damen no decía nada mientras Rizz tomaba mi pulso con sus dedos en mi cuello mientras miraba el reloj y contaba, se mantenía completamente callado y eso me asustaba.
- Tu presión parece estar un poco baja. ¿Cómo te has sentido en estas últimas semanas?
- Bien – contesto monótonamente.
- ¿Has sufrido otros desmayos?
- No, nunca.
- ¿Mareos constantes?
- Pocas veces.
- ¿Nauseas?
¿Nauseas?
- No últimamente.
- ¿Segura?
Tal vez…
- Tal vez – acepté en voz alta.
- Ok. Sé que es precipitado pero ¿Has pensando que podrías estar embarazada?
- ¿Qué? – pregunto totalmente incrédula.
- Podría ser.
- No, no creo – aseguro.
- Como dije es precipitado pero…
- No está embarazada – habla Damen al fin.
- Hablas con mucha seguridad.
- Porque estoy seguro.
- ¿Ah, sí? ¿Y cómo es que estás tan seguro? – se nota la tensión en el ambiente.
- Porque… nos cuidamos.
- Como debes saber ningún método es 100% seguro.
- El nuestro sí – sonrío segura – Créeme Rizz, no estoy embarazada.
- Ok, de todos modos te pediría que te hicieras algunos estudios. Quizá sea anemia.
- Suena grave.
- Esperemos que no lo sea. Hazte los estudios y después veremos ¿Ok?
- Ok, gracias Rizz.
- Cualquier cosa…
- Estás a dos puertas, ya sabemos – contestó Damen restador.
- Cuídate Meg – me dice y se va.
- No deberías portarte así – le digo a Damen.
- No debería andar metiéndose en donde no lo llaman – duce enojado.
- S doctor.
- Si le decimos que no estás embarazada es por algo.
- Debimos especificar que no tenemos relaciones y así lo hubiera olvidado.
- No pienso hablarle de nuestra vida privada.
- Decir eso no tiene nada de malo.
- Sí que la tiene.
- ¿Cuál? – pregunto divertida con su actitud.
- Somos una pareja de “recién casados”, se supone que los recién casados tienen sexo a todas horas, Su le decimos que nosotros no podría pensar que soy… impotente o algo así.
Me río abiertamente.
- No es gracioso Meg.
- Sí que lo es.
Sigo riéndome y finalmente se me acerca.
- No soy impotente – dice mirándome fijamente a los ojos.
- Ya lo sé, tonto – lo agarro por el cuello - ¿De cuándo a acá te has vuelto tan inseguro?
- No soy inseguro.
- Ok, tal vez no era la palabra que quería utilizar, tú y yo sabemos que no eres impotente.
- Pero Rizz podría pensarlo.
- Entonces callémosle la boca y embarázame – le sonriendo y al fin sonríe conmigo.
- Sí, claro.
- ¿Qué? Sería lo más lógico. Tenemos casi dos meses viviendo juntos ¿Por qué no?
- No sería correcto.
- ¿Qué no sería correcto?
- Es por los tuyos.
- ¿Por los míos? – todo esto me parece tan divertido.
- Ya sabes Meg, el bien y el mal, los tuyos los míos, el pecado la virtud. No quiero pasarte al lado oscuro.
- ¿Entonces cuándo se supone que me convertiré en tu mujer?
- No lo sé, tal vez nunca.
- Oye – le pego y él me abraza cayendo los dos sobre la cama.
- Eso o nos casamos – me dice sacando un anillo de debajo de la almohada.
- ¿Es en serio?
- Podríamos.
- ¿Casarnos? No lo sé, tendría que pensarlo.
- Ok, tienes diez segundos. 10…9…7…3…2…
- Sí, sí quiero, claro que quiero – lo abrazo con fuerza.
- Más te vale porque ya lo tengo todo preparado.
- ¿De verdad? – eso me sorprende.
- De verdad, nos casaremos la próxima semana.
- ¿Y los preparativos?
- Lo tengo todo planeado
- ¿Por lo civil? Supongo.
- Nos la jugaremos y nos casaremos por la Iglesia. Aún no cumples los 18 años.
- ¿Puedes entrar a las Iglesias? Casi juraba que no podías.
- De poder, puedo. Soy un ángel después de todo. El problema radica en que me empiezo a sentir un poco mal debido a la culpa. Espero poder soportar lo suficiente para casarnos.
- ¿No es peligroso?
- No, sólo podrían venir a apuñalarme millones de ángeles guardianes pero nada más.
- Damen.
- Espero que no pase nada ¿De acuerdo?
- Ok. Necesitamos testigos. Aquí todos piensan que estamos casados así que…
- Se lo pediré a tus hermanos.
- ¿Qué? ¡Estás loco!
- Soy un Ángel Negro enamorado de un Ángel Guardián ¿Qué más loco puedo estar?
Tal vez tenía razón , pero dudaba que fueran a decir que sí.

Ajaja!! Esa ni Meg se la esperaba ¿Ustedes sí?
COMENTEN!!!