14/12/2009

No se enojen!!!

Bueno sé que querrán matarme a distancia... lo siento... y si aún leen este capítulo, espero que les guste mucho, mucho por que creo yo que en este capitulo especialmente estaba muy inspirada... aunque bueno lo hice a eso de las 4 de la mañana así que si no les gusta del todo pues... le echaremos la culpa a mi sueño....
No se enojen... por favor!!! A todos los que dijeron que iban a dejar de leerme... lo siento mucho, no quiero que se enojen!!! Por favor!!!
Los dejo leyendo!!!

Capítulo 1.41
“Alucinaciones” Por Derek

Otra semana más se pasó volando, Lucy seguía yendo a verme todos los días hasta que pude hacerme a la idea de la relación que teníamos. Al quinto día me invitó a salir, habría una feria en el muelle y no me dejó decir que no, debo reconocerlo, era una chica persistente.
Podía sonreír con ella, era divertida, una gran amiga, y sabía que con el tiempo podría ser algo más, lo sentía así.
- Mira – todo le parecía atractivo, era como una niña pequeña, se emocionaba con todo como si fuera la primera vez que lo veía – Mira – de verdad mantenía mi mente ocupada, eso era bueno ¿No?
No le había dado demasiadas alas, siempre le recordaba lo mucho que me iba a costar reponerme de la muerte de mi esposa y de mis hijos. Ella lo aceptó, incluso aceptó que le dijera simplemente por su nombre, sin ningún apelativo romántico, aún llevaba el anillo de casado y tampoco dijo nada de eso. El anillo simplemente no podía dejarlo, es cómo si se me hubiera adherido al dedo anular.
- ¿No te gusta? Es otro mundo – sonreí, lo máximo que podía hacer
- Claro – si es que no me terminaba dejando por aburrido probablemente le hablaría a Ness y Jake de ella.
¿Qué le diría acerca de mis padres? Hasta ahora sabía sólo lo que el mundo sabía pero… ¿Cómo le diría la verdad? Supongo que se iría corriendo cuando soltara la bomba, como decía ella, pensando que estaba loco o de miedo a la realidad.
- Es hermoso ese peluche ¿No? – me preguntó sonriente
- ¿Lo quieres? – pregunté
- ¿Me lo comprarías?
Me acerqué hasta el puesto de tiro al blanco pero al preguntar su precio el hombre me respondió en su idioma que el peluche sólo se conseguía jugando
- Dice que…
Antes de que Lucy terminara de traducirme lo que yo ya sabía le contesté al hombre de la misma manera, en su idioma. Jugaría este juego.
- ¡Vaya! – se sorprendió – Hablas mi idioma ,eso no me lo habías dicho
- Supongo que se me ha olvidado, lo siento – le sonreí y tomé el rifle para poder tirar. Cinco perfectos tiros. Por la cara del hombre deduje que se estaba arrepintiendo. De habérmelo vendido, hubiera ganado más.
- Eres todo un estuche de monerías – me besó ligeramente, los únicos besos que podía aceptar sin alejarla de mi - ¿Qué no puedes hacer?
- Un buen novio, divertido, alegre, charlador…
- Eres un buen novio, divertido, alegre y bueno… eres callado ¿Qué más da? Por eso te quiero, así me gustas
Sonreí de nuevo y volvió a besarme. Su beso duró más esta vez, me forcé a dejarla terminar pero cada vez se hacía más exigente y yo… ya no podía más. La alejé con la mayor delicadeza del mundo.
- Eres perfecto – me dijo – Y besas de ensueño – me abrazó por la cintura. Sonreí. A veces sus expresiones eran un tanto distintas a las que conocía que sólo podía sonreír.
- Te amo príncipe – esas tres palabras desbarataron toda la semana que vivimos
“-Te amo príncipe
-Y yo a ti princesa”
Su recuerdo nuevamente… Alix…
- Te llevaré a tu casa, es tarde – le dije a medias
- Pero – se confundió, no expliqué nada, continué jalándola suavemente hacia su casa, por suerte no estaba lejos.
- Nos vemos – dije secamente
- ¿Mañana?
- No lo sé Lucy
- ¿Qué pasa? ¿Dije algo?
- Es tarde, eso es todo, estoy cansado
- Parecías contento – sonreí amargamente
¿Contento? A lo que estaba viviendo no se le podía decir felicidad ¿Por qué pensó que estaba contento?
- Nos vemos – di media vuelta
- ¿No me darás un beso de despedida? – pidió pero por más que quisiera haber sido amable no podía, seguí de frente sin voltear a verla.
Llegué a la lancha en la que regresaría a Isla Esme, realmente necesitaba estar sólo
“-Te amo príncipe
-Y yo a ti princesa”
Pero más que nada… necesitaba olvidarme de los recuerdos y aunque me había resistido a hacerlo… otra vez me emborracharía
“-Ya respondí
- No a la pregunta importante ¿Que ves en mis ojos justo ahora Alix?
- No lo sé
- Míralos bien ¿No te dicen que te amo con toda el alma?”
Solté lágrimas en el camino, lágrimas que se confundían con la brisa del mar…
- “¿Por qué te cubres?
- Debo verme horrible
- Nunca te viste más hermosa
- Necesito bañarme
- ¿Y quitarte mis besos de la piel?”
Me duele el alma mi vida… me duele otra vez… Dime mi vida como te olvido o llévame con ustedes… Quiero estar con ustedes…
- “Puedo defenderme. Y en todo caso, tu hubieras estado ahí para protegerme ¿Cierto?
- Claro que sí princesa, pero eso no quita que me muera de miedo cada vez que pienso que te puede pasar algo”
Pero no estuve ahí Alix… no estuve. Y no sabes lo mucho que me duele…
Llegué a la Isla y cerrando la puerta de golpe, con ese mismo pensamiento invadiendo mi mente. Fui al mini bar de la casa y sin servirme como lo haría cualquiera, empiné la botella para olvidar con alcohol el dolor que sentía.
No tardé ni media hora en acabarme todo lo que se pudiera tomar de ahí… Terminé borracho obviamente. Meciéndome de un lado a otro salí a la arena y me senté, la noche era hermosa
- La historia de la luna y las estrellas – recordé nostálgico – Nuestra madre Luna por nuestra parte licántropa y las estrellas a las que pertenece el destello de un vampiro… ambos infinitos… lo pensaste bien princesa – otra vez hablaba con ella. Me tallé la cara con las manos secando las lágrimas – Te extraño tanto Alix, extraño tus risas, tus caricias, extraño que estés conmigo – las lágrimas llegaron a mis ojos lentamente, trataban de salir. El alcohol no servía para olvidar pero así no dolía tanto el recuerdo.
- Estoy aquí – escuché su voz, como siempre que estaba borracho
- Sí, lo sé, me lo dices a diario. En mi corazón ¿No es así princesa?
- Sí, en tu corazón – me sonrió al sentarse junto a mí. Pude verla, lucía hermosa, más hermosa de lo que recordaba. Obviamente mis sueños no le hacías justicia a como la veía cuando estaba borracho
- No pudiste hacer nada mejor que ponerte borracho – me reprochó cariñosamente
- Esta vez no rompí cosas – le dije hundiéndome en el sueño
- Bueno, eso es un merito – me sonrió recostándose en mi brazo. Dejé la botella vacía sobre la arena
- De verdad te extraño – le dije con nostalgia viendo esos ojos en los que me perdía como un naufrago
- Y yo a ti, pero ahora tienes a Lucy, esta vez parecía ir más en serio
- ¿Me estás dando permiso? – dije socarrón
- ¿Piensa usted discutir señor Black? – preguntó divertida viéndome a los ojos dulcemente
- No, hoy no – le sonreí animándome a acariciar su mejilla. Se sentía igual de suave como la recordaba
- De verdad Lucy es una adorable chiquilla
- Pero chiquilla al fin. No alcanza los 19
- Yo tengo 19 – se divirtió
- Sí pero a ti te amo, hay una gran diferencia – le sonreí
- Deja de ponerle peros, te quiere Derek, acéptala
- ¿Qué crees que diga cuando le comente lo de mi familia?
- No creo que salga corriendo – se rió y me sentí aliviado
- Eso lo dices tú – dejé de acariciar su mejilla para concentrarme en la preciosa noche. Todas las que pasaba a su lado eran preciosas pero no tanto como ella.
- Lamento haberme ido – claro, y en mis sueños ella se arrepentía
- Yo lamento mucho más que te fueras
- Pero tienes que seguir, me lo prometiste
- Las promesas son tan difíciles de cumplir
- Siempre estaré contigo, lo prometo
- ¿Siempre que me emborrache? – otra vez ese sarcasmo
- Estoy contigo siempre, aunque sólo en estas condiciones puedas verme – me sonrió haciendo que volteara a verla
- ¿Sabes? Hoy no te he besado
- Y extraño mucho tus besos – me dijo al unir sus labios a los míos. Los efectos de alcohol eran hermosos si incluso podía besarla, sentirla cerca.
- Te amo princesa
- Y yo a ti príncipe – sonrió aún mientras la besaba
La recosté poco a poco sobre la arena. Ella me abrazaba por el cuello como siempre jugando con mi cabello. Acaricié si cintura y me di cuenta de la mayor de las sorpresas, esta vez estaba embarazada, sonreí por eso.
- ¿Qué tal van las latas?
- Preciosos - sonrió
- Siguen moviéndose a la misma hora…
- Las 12:43 –dijimos a coro y reí por eso. La besé de nuevo antes de volverme a sentar en la arena
- Creo que se parecerán a ti – me dijo cuando la abracé atrayéndola hacia mí y ella me abrazó también
- No, sin duda serán tú en chiquito…
- Van a ser niña y niño – me tomó por sorpresa
- ¿Cómo lo sabes?
- La niña puede ver el futuro, igual que Alice y cuando quiere me deja ver un poco
- Entonces Luna es igual de rebelde que su padre, sólo te deja ver cuando quiere – me reí
- Y Drake es igual a mi
- ¿El que puede hacer?
- Lee la mente, las personas pasan y a veces me duele tanto la cabeza con tantos pensamientos que tengo que respirar un poco, sentarme y pedirle por favor que deje de hacerle eso a su madre, me hace caso así que eso si no lo heredó de ti – Parecía divertida contándome sus días como madre embarazada, yo lo estaba aún más
- Me temo que los dos tiene un poco de ambos
- ¿Es que no te gusta la idea?
- No, yo quería que fueran idénticos a ti – me sonrió
- Así será mejor… tendré con qué recordarte cada vez que no estés lo suficientemente borracho para que pueda venir
- ¿Me estás dando permiso para emborracharme a menudo? – sonreí
- No Derek Black – reprendió alejándose de mí lo suficiente para que pudiera verla a los ojos – Te estoy diciendo que de verdad tienes que dejar de hacer esto y tentarme a venir ya que estas perdido a punto de dormirte y dejar que te bese y…
Sus lágrimas empezaron a brotar
- Tranquila amor - ¡Genial! Ya borracho hasta yo podía consolarla a ella, sentirme su protector como siempre, el protector que no pude ser aquél terrible día
- No fue tu culpa
- Leo está haciendo de las suyas ¿Verdad? No leas mi mente hijo – dije a su vientre abultado
- Sí, está haciendo de las suyas, deja de pensar que fue tu culpa, no lo fue
- Eso está a discusión – dije triste
- ¡Hay, hay! – empezó a quejarse
- ¿Qué, qué pasa? – La vi que empezaba a respirar algo deprisa mientras se hacía para atrás y sonreía después de que se le pasara un poco y tragara saliva
- Una contracción – explicó
Sonreí, en mi sueño incluso me daba el lujo de pensar que tenía contracciones… ¡Maravilloso alcohol!
- Ven – me dijo al levantarse y tomarme de la mano – Vamos a mojarnos un poco
La seguí con gusto hasta la playa. Sujetaba bien fuerte su mano tratando de que no se fuera. Verla danzar con una melodía interna me hizo sonreír, se veía preciosa en su vestido blanco, largo hasta sus pies, entallado debajo de su pecho haciendo visible el precioso bulto del vientre.
- ¿Te quedarás esta noche? – me atreví a preguntar
- Hasta que se te pase la borrachera – admitió
- Lástima que no hay más botellas para seguir emborrachándome toda la vida
Me besó nuevamente, tan dulcemente que el dolor desapareció. Nuestros pies empezaron a mojarse y sonrió en mis labios pero siguió besándome. La hice adentrarse al agua, ¿O fue ella la que me hizo adentrarme a mí?
- Sígueme – me dijo yendo aún más mar adentro…
Yo con gusto la seguiría al fin del mundo con tal de estar con ella y mis hijos…

Mi prima al leer esto pensó que la alucinación de Alix llevaría a Derek a la muerte... hubiera sido un trágico final feliz ya que quedarían juntos, pero no... ya maté a uno y ustedes me matarían si mato al otro... así que no...
Otra vez.... no se enojen!!!
Los veo mañana con otro capítulo!!!

13/12/2009

Vulturis... otra vez

Bueno.... este es un capítulo de los Vulturis... no, no es acerca de Alix y no... no es una visión ni un sueño ni nada la muerte de Alix... Ya les había dicho que tenía que matar a alguien para hacer la historia más interesante no? jeje... Bueno... la verdad es que ni sé como la seguiré... ya tengo varios capítulo... por eso hoy les dejo tres...
Sí.... esta casi por acabar... a finales de diciembre, es mi meta y espero cumplirla...
Hablando de cosas más felices!!! Quiero agradecer especialemente en esta entrada a una chica muy especial Kika del Clan Volturi... por que me ha dedicado el capítulo que escribió en esta magnífca historia... Ha dicho que la inspiré con mi entrada anterior... bueno, la entrada de ella también es algo triste... leanla, de verdad la historia de Guerra Sobrenatural merece que chicas como ellas hagan fics como los que hacen... la historia es muy buena... Anny... te felicito por tan preciosa, interesante e intrigante novela... Ahora sabes lo que yo sentí cuando mataste a Susan y ahora comprendo lo mucho que te debió costar matarla... Algo más que tenemos en común, la muerte de la protagonista...
Sin más las dejo leyendo!!! Espero, como siempre, que les guste y aunque me ha gustado que llorasen por que así sé que me ha salido como quiero el drama pues me disculpo por eso... y les advierto... la tragedia aún no acaba!!!

Capítulo 1.38
“El engaño” Por Carlisle

Todos estaban más dolidos. Rose no tardó en partir pero mientras estuvo con nosotros se la pasaba alejada, ausente, casi siempre salía con Emmett hasta que no pudo más y viajó lejos de nosotros.
Alice hizo algo similar y para sorpresa de Jasper viajaron nuevamente con Peter y Charlotte a petición de ella. Tal vez estar cerca de otra pareja le ayudara a olvidar que se sentía mal por el hecho de darse cuenta demasiado tarde de que no veía a Alix en el futuro de Derek.
Todos le habíamos dicho que no era su culpa, incluso Rose para hacerla sentir mejor pero… no resultó. Rose estaba más noble que nunca. No sólo había dicho palabras alentadoras a Derek, palabras que supongo le ayudaron más incluso que las de sus padres o las de Edward ya que se las había dicho una persona que para él, perdió un ser amado casi semejante, sino que también le había dado palabras consoladoras a su hermana. Alix incluso en muerte la ayudó a ser una mejor persona o… vampira.
Lo cierto era que no sólo Derek, Rose y Emmett sentían más la perdida de esa miembro más reciente de la familia. Todos estábamos igual, todos habíamos perdido algo. Esa niña pudo llegar a alegrar nuestra vida alegrando la de Derek, había hecho muchas cosas por nosotros, iba a darnos dos pequeños más pero ahora…
Suspiré algo nostálgico. Dos meses después de la muerte de esa pequeña nadie se sentía mucho mejor. Sabíamos de Derek apenas un poco para que Ness se sintiera mejor. Jake trataba de persuadirla para que no presionara a su hijo, que lo dejara llorar lo que quisiera pero ella insistía en no dejarlo sólo. Las muchas llamadas que él se rehusaba a contestar no dejaban de persuadirla para que dejara de llamar. Supongo que se cansaba primero él de tanto que el teléfono sonaba a Ness de tanto llamar al mismo número. Varias veces la línea sonó ocupada, desconectada pero ella no se rendía y seguían intentando hasta que Derek contestaba y después de un simple: “Sigo vivo, estoy bien” colgaba sin decir más.
Pero eso a Renesmeé le hacía suspirar agradecida de aún tenerlo en este mundo en cuerpo aunque seguramente muerto por dentro.
Su alma se estaba haciendo pedazos con el paso de cada minuto, lo sabía aún a distancia. Su voz cada que contestaba las llamadas de Ness sonaba más apagada, más sin vida, más sin fuerzas. Ness trataba de no notarlo pero Esme y yo nos dábamos cuenta.
Mi familia estaba destrozada y yo no podía hacer nada.

Días después… casi al cumplirse el tercer mes de la muerte de Alix, Alice nos telefoneó algo ansiosa.
- Los Vulturis – ese simple apellido me hizo estremecer – Al parecer notaron el brazalete de Alix con el emblema Cullen y llegan a la casa… parece que dentro de dos días. Lamento no haberlo visto antes Carlisle. Jasper y yo vamos en camino
Mi pequeña Alice seguía pidiendo disculpas por no poderlo ver antes. Negué con la cabeza antes de llamar a Emmett y Rose que seguían de viaje.
Los cuatro, que eran los únicos que estaban fuera, llegaron al día siguiente
- ¿Creen que deberíamos llamar a Derek? – preguntó Ness
- No, es muy peligroso, por ahora los enfrentaremos nosotros. Ya que ellos no están aquí será más fácil engañarlos ¿Quiénes viene Alice?
- Al parecer nada más Jane, Alec, Demetri, Félix y… Cayo
- ¿Cayo? ¿No viene ni Aro ni Marco
- No, Aro prefirió que ambos se quedaran en Volterra, supongo que le pareció una tontería venir si no estaba convencido, no lo sé.

Y así fue… cerca de las seis de la tarde, los Vulturis estaban fuera de nuestra casa, listos para poder llevarnos delante de Aro si era necesario. Traté de parecer lo más convincente.
- Bienvenidos sean – saludé cortésmente
- Déjate de rodeos Carlisle – Cayo fue directo al punto – Sabes a lo que vinimos
- Sí, lo sé, Alice lo vio pero… me temo que están equivocados
- Las pruebas son suficientes, la chica es de los suyos
- Me temo que esta vez sí están en un grave error, no hay ninguna chica con las características que vio Aro
- Tenía el escudo Cullen
- Cayo – habló Edward – Ese brazalete era de Rosalie
- Hace casi un año una entraron a una de nuestras casas y… robaron eso y otras cosas de igual valor – siguió Rose, yo sabía lo mucho que le costaba decir una mentira así siendo que Alix era como su hija todavía.
- ¡Imposible! Jamás les habían robado ¿No es cierto? ¿Acaso no dejan vigiladas sus casas
- Todas están tan apartadas y tiene tantas historias de terror que la mayoría se alejaba pero al parecer alguien valeroso entró - continué aún con voz amable
- Suponemos que fue una chica como esas debido al aroma que dejó y a las imágenes que Félix tiene de ella – terminó Edward
- ¡Deja de entrar en mi mente! – levantó la voz Félix que apenas y pudo ser controlado por Demetri para no atacar, por lo menos no si Cayo no daba la orden
Bella pisó sin que me lo esperara un terreno peligroso. Su escudo nos mantenía a todos bastante protegidos pero… de verdad que no me esperaba lo que dijo
- ¿Por qué Aro te envió a ti Cayo?
- Tenía cosas que hacer
- ¿Y qué hubiera pasado si la chica hubiera estado aquí y nosotros la protegiéramos? Somos más que ustedes, y mucho más poderosos, ¿Te habría dejado morir? ¿De los tres eres el que se le hace el menos valioso?
Alice reprimió una sonrisita pero yo me asusté. Cayo no podía soportar tal falta de respeto pero por el contrario de lo que me imaginé…
- Aro estaba ocupado y Marco no quería venir, yo sin embargo estaría dispuesto a matarlos si fuera necesario. Ni Aro ni Marco tiene la fuerza para hacer eso
- Pero ya ves que no hay delito cometido
- No por ahora… pero seguiré investigando – dijo Cayo
- Regresa a casa Cayo, tus ganas de matarnos no sirven de nada si no hay pruebas.
- Podría matarlos, los sabes – amenazó a Bella y Edward se interpuso entre ambos – pero por ahora me quiero ahorrar problemas
- Aro te regañaría
Traté de parar a Bella, se estaba pasando. Intenté detenerla pero Edward me miró como diciendo: “Déjala, sabe lo que hace” Y no pude hacer nada.
- Aro pude nada, soy completamente ajeno a sus deseos, si estoy aquí es por los míos propios
- Somos nueve Cayo, ustedes sólo cinco – Lo había olvidado, Jake no estaba con nosotros, lo habíamos podido convencer de que se fuera si quería seguir manteniendo nuestro secreto, de mala gana aceptó pero lo cierto era que en estos momentos me gustaría haberlo tenido con nosotros, el hecho que nos superáramos por cuatro no era del todo conveniente, necesitábamos más, mi subconsciente me lo decía
- El número es sólo una cifra ¿No lo ves así? Además si quisiéramos acabaríamos con ustedes ¿No es así Demetri?
Sé que el aludido pudo haber contestado que sí pero la pequeña Jane no lo dejó
- Cayo marchémonos, no hay delito que perseguir, el monstruo no es de ellos, la rubia dice la verdad - ¿De verdad habíamos convencido a la pequeña o sólo es que tener a Bella cerca y protegiéndonos la intimidaba – Es demasiado egocéntrica que no veo el por qué de que quiera defender a alguien que no sea ella misma.
Por una vez en mi eternidad agradecía el concepto que tenían de la mayor de mis hijas.
- En eso tienes razón porque si lo piensas rubia. Si los deltas puedes salvarte ¿La conocen?
- ¿Crees que me interesa salvar a quienes arruinaron mi vida? – Alzó la voz – Te mentiría para que los acabaras pero me temo que pese a que han sido los causantes de que sea el monstruo que soy, Esme no se ha portado mal conmigo y no me permitiré decir mentiras para terminar con ella ni con los demás. Sin embargo… me encantaría irte a comunicar si hacen algo fuera de la ley – sonrió tan maliciosamente que me convenció. Mi hija era una actriz increíble.
- Vaya Carlisle – dijo Cayo sorprendido después de que todos volteáramos a ver a Rose, aún siguiéndole la corriente, completamente perplejos – Deberías ver mejor a quienes adoptas – Rosalie, me encantaría tu pronta visita por Volterra
- A mí de igual forma – sonrió la rubia para él y sin más los Vulturis se fueron
- ¡Nos delatarías! – dijo Bella aún actuando por si a alguno se le ocurría estar todavía escuchando
- No veo por qué no, la ley es una forma de que esto no se vaya al caño y la respetaré así sea por encima de ustedes
- ¡Somos tu familia Rosalie! – Esta vez fue Alice
- Y ellos la ley – respondió esta
- Deberías estar de nuestro lado – le dijo Esme
- No si hacen algo que no esté dentro de la ley
- Rosalie tiene razón, no haremos nada por lo que tenga que ir a Volterra, ¿O pensaban hacerlo? – traté de bromear
- No, claro que no, pero es que Rose… - Alice seguía tratando de convencer a su hermana
- Se fueron de verdad – dijo Edward, ya sabía yo que seguían por ahí
- Lo siento, saben que jamás lo haría ¿Verdad? – Rose se lanzó a mi cuello
- Lo sé hija – le sonreí – Muy buena actuación
Jake regresó poco después de la media noche, no habíamos podido comunicarle nada debido a que andaba en forma de lobo rondando con la manad. Me alegraba que todo hubiera terminado tan alegremente, Cayo se fue convencido, había dejado el tema de lado gracias a Bella, ese era su plan, distraerlo lo suficiente, aunque de verdad si llegué a asustarme.

Capítulo 1.39
“La vida sigue” Por León

Después de su muerte nada fue igual. “El mundo sigue” nos había dicho Caleb varias veces. Casi todos pudieron hacerlo. Ian se casó, el muy tonto. Omar, Edwin e Ethan preparaban ya una boda triple, ya me llevaba mejor con este último, no como antes de lo de Karla pero… mejoraba nuestra relación y la verdad es que estaba feliz por mis compañeros. La vida sigue como dijo Caleb pero es que a mí la vida ya no me sabía igual. Era como si con Alix hubieran enterrado una parte de mí. No había solucionado las cosas con ella y eso me hacía sentir peor. No supe exactamente lo que pasó ese día en la mansión Cullen pero… sea lo que sea que pasó, no me arrepiento. Por algo sé que lo hicimos, no sé qué exactamente pero la vida no era igual desde ese día. Fue como enterarme de que el túnel sí tenía salida y la lluvia si dejaba un arcoíris al irse.
Camile me distraía de todos mis pensamientos. Mi niña era maravillosa, cada vez estaba más grande, más lista… pero yo ya no tenía los mismos ánimos de estar con ella. Me culpaba por esto, ¿Es que acaso la imprimación podía irse? Estaba seguro que no, entonces ¿Dónde demonios quedó ese sentimiento único que sentía por mi niña?
“Es sólo el dolor que aún no se va” me había dicho Caleb “Es lógico, de todos tú eras el más unido a ella, por eso es que no puedes sobrellevar si muerte tan rápido”
Muerte… esa palabra me causaba calosfríos. Odiaba la palabra.
La manada supo lo que pasó con Alix poco después de su… muerte, por suerte no dijeron nada, ni siquiera un comentario. Agradecí que Ethan incluso tratara de portarse amable. ¿Por qué lo hacía? ¿Acaso creía que lo necesitaba ya que ahora ambos habíamos aceptado lo que sentíamos por ella? Pero yo no sentía otra cosa que no fuera amor de hermanos por Alix… sigo sin entender que me pasó aquél día pero… estoy seguro de que el hechizo que vi en sus ojos no era de ella…
La vida sigue… Visité varias veces a Jacob, me contó lo mucho que extrañaba a Derek y por un momento pensé en buscarlo pero… ese incidente, que no quiero volver a mencionar, no creo que nos haya dejado en muy buenas condiciones como para querer ir a verlo y ofrecerle mi ayuda.
La pelea que esperábamos no fue lo que… esperábamos. Los Vulturis no dieron batalla, eso estaba bien pero… por un lado me hubiera gustado desquitarme con alguien, descargar mi furia, algo por el estilo.
- León – la voz de Camile me despertó de mis pensamientos
- ¿Qué pasó nena? – pregunté con la mejor sonrisa que pude
- ¿Jugamos?
- No estoy de ánimos
Sus juegos resultaban ser siempre los mismos… entretenidos, maravillosos pero en estos momentos aún quería estar sólo, recordando.
Julio, Gael, Fabián, Arturo, Diego y Caleb seguían con sus vidas como este último dijo, Tanya era su fortaleza pero mi amiga ya no estaba conmigo, ella que me escuchaba, que me ayudaba… ¡Cuánto te extraño Alix!
Ana y Mauro venían seguido a verme. Yo quería mucho a ese par, eran mis mejores amigos pero a pesar de que Ana también era mi mejor amiga y de que ella junto con Alix y yo habíamos sido como hermanos la verdad es que ahora sólo creía necesitarla a ella. Mauro por otro lado estaba muy feliz con Ana, no iba a arruinarle su felicidad con mis tristezas.

Capítulo 1.40
“Lucy”
Por Derek
Llevaba casi una semana borracho. Ni Isla Esme pudo hacerme olvidarla, ni a ella ni a mis hijos pero por lo menos en alcohol me sentía menos sólo. Sé que le prometí no hacer ninguna tontería y sé que le prometí que jamás volvería a verme tan patético pero… si nadie podía verme entonces… no podía verme patético ¿No? Y en ese momento nadie me veía, estaba sólo.
Sólo… Sólo… Sólo… Esa palabra era constante en estos tres meses. Tres meses en Isla Esme, una semana borracho. La vista sin duda era genial, había que aceptarlo, siempre y cuando no me viera a mí todo era perfecto. Soñaba, ya borracho, que Alix estaba dentro esperándome, con su enorme panza de embarazada. E inconscientemente, más por costumbre, yo aún me levantaba por la mañana a preparar su desayuno, trataba de hacer como si de verdad ella estuviera conmigo y eso ayudaba a que ya de paso me alimentara un poco, de no haber sido por eso me habría… muerto de hambre. Algo que estoy seguro a ella no le habría gustado.
Una chica de cabello negro y piel morena llegó como todos los días a la Isla desde hace un mes. Era la encargada de la limpieza y como últimamente la necesitaba más que de costumbre su padre, el hombre que me trajo a la isla, le había pedido que fuera a diario. A mí no me molestaba, ya casi nada me molestaba por que poco me importaba.
- Sigue tomando señor – me dijo dulcemente – le va a hacer daño
- Lo siento Lucy, no puedo contenerme – creo que en esa semana de borracho se enteró de más cosas de las que le hubiera dicho sobrio
- Señor…
- Llámame Derek, odio ese “Señor”… no soy más viejo que tu ¿O es que ya lo parezco?
Sonrió levemente, se veía linda sonriendo
- Bueno Derek, deja de tomar, por favor – realmente era dulce la niña. Le sonreí
- Los extraño – confesé
- Me lo imagino pero tienes que ver que la vida continua – me ayudó a pararme, no me pregunten dónde estaba sentado, no lo recuerdo, y me llevó a acostar.
Su trabajo también implicaba eso. Todos los días me ayudaba a acostar, era grato saber que una desconocida pueda ayudarte de esa manera. Me sentí mal por un momento, ella no tenía por qué hacer esto
- Déjame Lucy – le dije aún borracho
- No me digas que hoy también te pondrás pesado y no me dejaras arroparte - ¡Vaya! ¿Todos los días lo hacía? No lo recordaba
- Lucy – le dije algo más adormilado – Eres una chica muy linda
- ¿De verdad? – se sonrojó
- Sí – le aseguré – nunca lo dudes
- Si soy tan linda ¿Por qué me sigue haciendo esto? Deje de tomar como le pedí
- Me estás hablando de usted Lucy – le hice notar en tono de reprobación
- Bueno… no me hagas esto Derek – corrigió – Deja de tomar
- Así la recuerdo y no me duele hacerlo, es la única manera Lucy
- No te pido que la olvides sólo… trata de ser feliz sin ella, por tu bien Derek
Estaba tan cerca de mí, trataba de taparme un poco con las sábanas dejando que sus labios se quedaran a escaso centímetros de mí. No me lo pensé dos veces y la besé. Sujeté fuerte su rostro, ella no se resistió, se recostó a mi lado y con un diestro movimiento cambié de lado y me coloqué encima de ella sin dejar de besarla.
- Princesa – le dije entre beso y beso hasta que la borrachera se me bajó un poco y pude sentir que con mis manos que ese no era su rostro, ni ese su cabello. Mis labios aprisionaban unos labios que no eran los de ella
- Derek – Ni esa voz era la de mi princesa. Me alejé de golpe, aún estaba encima de ella pero al verla sólo pude sentirme culpable – No pares, soy tu princesa si eso quieres pero no me dejes
- ¿De qué hablas? – me levanté llevándome la mano al cabello tratando de despojarme de la borrachera
- ¿Otra vez Derek?… todos los días es lo mismo
¿Todos los días? ¿A qué se refería con eso?
- Vengo aquí, me hablas de ella, me tratas bien, me besas y te alejas arrepentido después. Yo no soy ella pero puedo serlo si tu quieres. Te amo…
- Lucy vete por favor – le pedí. ¿Hasta qué punto perdía día a día la razón?
- Derek – me pidió abrazándome por detrás
- No Lucy… - me alejé de ella - lo siento, no estoy en mis cinco sentidos y si fueras sensata ni te dejarías llamar… como le llamaba a ella, ni seguirías viniendo – bajó la mirada – Yo sé que no fui un caballero y lo siento. Tratar de calmar mi dolor en brazos tuyos no funcionará, me sentiré peor si lo hago, perdóname por favor y ya no vengas, eres una chica muy linda y sé que encontraras un verdadero amor pero no conmigo
- Podemos intentarlo
- No Lucy, yo no puedo amar, no otra vez
- Ella te pidió que siguieras con tu vida ¿no? - Golpe bajo – Pues síguela conmigo
- No sería justo para ti
- Eso déjamelo decidir a mi – me pidió
“Alix, princesa, ¿Por qué me dejaste? ¿Por qué?”
- Déjame intentarlo, soy una chica linda ¿No es verdad?
- Eso no tiene nada que ver, que seas una chica linda no quiere decir que te ame
- Pero puedes llegar a amarme… Si así lo quería tu esposa… ¿Por qué no me aceptas como posibilidad?
- ¿Dejarías que te aceptara como posibilidad? Lucy eso no es lo que te mereces
- También déjame decidir a mí lo que me merezco o no
- Ni siquiera sabes la realidad de mi vida – le dije pensando en mi verdadera naturaleza
- Tal vez no pero… sé que puedo quererte con toda esa realidad de tu vida que tanto me repites. Por favor Derek
- Lucy… - no me dejó seguir, se lanzó a mí para besarme
Era una chica linda, muy linda, hermosa y de buen corazón “¿Por qué no?” Me dije y la besé también “Tú querías esto ¿No? Que me enamorara, que siguiera con mi vida, pues ahí está, ella era una chica perfecta para continuar y podía llegar a amarla ¿Verdad?”
- ¿Eso es un sí? – preguntó entusiasmada
- ¿Por qué no? – contesté con la mejor de las sonrisas que pude.

Sé que con este último capítulo querran matarme pero... la vida sigue, como dice Caleb, y el protagonista no puede quedarse solo para siempre... Además Lucy es una buena chica, lo prometo... Ella lleva gran parte de lo que sigue de la historia...

Una imagen de MaGe

Archivo del blog