8 de diciembre de 2014

Una entrada más

¡¡¡¡Hola!!!!
¿Siguen ahí?
Me encantaría que sí.

He tenido sumamente abandonado el blog y está de mas decir que de verdad lo lamento, pero que si siguen ahí se los agradezco mucho y, claro, este nuevo capítulo es para ustedes.
Las dejo leyendo


En capítulos anteriores:
- Necesito que tú, y dos más de tu manada vayan a inspeccionar un territorio.
- Está bien, ¿Qué territorio es ese?
- El de los vampiros que te tomaron de rehén.
Kyra…



- ¿Qué vas a contarme, Ania?
- Pues lo que quieras, hazme las preguntas y yo respondo.
- ¿No te molesta hablarme de la cabaña?
- No porque sé que vas a ayudarme a salvar a mi hermano. Me lo dijo Kyra, y sabiendo eso estoy más que dispuesta a contarte lo que quieras.


- Alex – La voz de Sam me despertó de ese sueño donde ella me sonreía de nuevo.
- Sam… ¿Pasa algo? – me incorporé.
- Creo que hay movimiento, estuve muy atento y casi no me moví, intenté ubicarlos pero…
- ¿Vampiros?
- Creo que… más bien son Lycans.


- Me mandaste a vigilar el territorio y eso es justo lo que estoy haciendo.
- ¿Tan pacíficamente?
- ¿Qué pretendes que haga? ¿Ir en una misión suicida sólo para calmar mi sed de venganza? Soy un Lycan más sabio que eso.
- Reducir a cenizas el campamento de esos malditos vampiros.




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“Reducir a cenizas el campamento de esos malditos vampiros. Reducir a cenizas el campamento. “Reducir a cenizas”
Las palabras retumbaban en mi mente con un solo fondo.
“Kyra”
- ¿Estás loco Román?
- ¿Disculpa?
- Esos vampiros no representan ningún peligro.
- Te secuestraron.
- Porque querían a la chica de vuelta.
- ¿Chica? Querrás decir vampiro.
- Lo que sea, no me secuestraron porque quisieran una pelea, no eran ni serán esas sus intenciones.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?
- Porque lo estoy. He pasado aquí el suficiente tiempo para darme cuenta que esos vampiros no atacan humanos, son pacíficos.
- ¡Son vampiros!
- Nuestra misión como Lycans es proteger humanos, no ir por ahí desatando guerras contra vampiros.
- Combatimos vampiros que podrían atacar humanos.
- Ellos no atacan humanos. Te lo repito. Por favor Román recapacita. Nuestro objetivo no está aquí está allá, en esa cabaña de la que la chica nos contó, donde tienen humanos secuestrados para convertirlos en vampiros.
- Esa cabaña está fuera de nuestro rango. Los vampiros que debemos derrotar…
- Los vampiros que debemos derrotar están allá, no aquí.
- ¡Vamos a aniquilar a estos vampiros, a liberar este territorio de esos monstruos asesinos y esa es mi última palabra!
Debía quedarme callado. Quizá debía quedarme callado. Quizá…
- Pues no la acato.
- ¿Estás retándome Alex?
- Estoy en desacato, no retándote Román.
- En ese caso sólo tengo una orden que dar.
No bajé la mirada. Sabía perfectamente lo que había hecho y el castigo que merecía por eso: La zona de castigo.
Un lugar oscuro, lleno de humedad y sumamente frío donde las condiciones impiden que puedas volverte Lycan y esto va haciendo que pierdas tu fuerza poco a poco. Conozco peores castigos, más sádicos e inhumanos como lo que le hacen a los vampiros, como lo que Kyra sufrió, pero la zona de castigo sigue siendo horrible porque te desconectas de tu lado Lycan y para un Lycan no hay nada más denigrante ni desgastante.
Sabía lo que me esperaba, pero no me asustaba. Lo que me preocupaba era que Kyra no iba a poder pelear contra Román ni íbamos a poder salvar a esos niños.
- Dila – le pedí a Román para no mantener más la tensión.
Podía sentir la mirada de todos los Lycans centradas en nosotros.
- Tú mismo atacarás al clan vampiro.
- ¡¿Qué?! Eso no… - “Eso no era lo que me esperaba”, intenté decir, pero él me interrumpió con las únicas cuatro palabras contra las que yo no podía hacer nada.
- ¡ESA ES MI ORDEN!
Inmediatamente lo sentí en mi ser Lycan. Una orden era y siempre será una orden.
Esas palabras apagaron cualquier rastro de conciencia en mí. Tenía que atacar al clan de Kyra aunque no quisiera.
Estaba atado de manos.

1 de julio de 2014

¡¿Adivinen quién revivió?!

¿¡¿¡Adivinen quién revivió?!?!
Ya sé =(
Quieren matarme (si es que aún hay lectores jaaaa)
¿Saben? Cuando empecé mi blog, después de haber visto que muchos tenían y luego los abandonaban, yo me dije a mi misma que no iba a hacer eso...
Por lo visto no lo estoy cumpliendo muy bien jaaaa
Los siento de veras.
Va a sonar a pretexto, y quizá lo sea, pero la verdad es que sí me ha traido medio loca la escuela y apenas y tengo tiempo de escribir peeeeeero... ¿Adivinen qué?
Estoy a un mes de graduarme!!! O seas así con la toga y el birrete bien chula!! jaja
Pero ya he acabado mis estudios!! Hoy de hecho fue mi último examen!!!

No me pregunten en qué voy a trabajar, porque a duras penas sé que desayunaré mañana (aunque se me antojó huevito con jamón), sin embargo hay un plan por ahí que espero con toda el alma que se haga y pueda ganar muuucho dinero. (que es lo que el 99.99% de recién egresados quiere jaaaa)
Bueno, sin más por el momento ahora sí las/los (hay alguien ahí? =S ) dejo leyendo...
Esto es... (AL FIN!!)


En los capítulos anteriores:
- Necesito que tú, y dos más de tu manada vayan a inspeccionar un territorio.
- Está bien, ¿Qué territorio es ese?
- El de los vampiros que te tomaron de rehén.
Kyra…

Le fallé. La besé, le dije que la amaba y le fallé. Si me odiara no la culparía, aunque deseo con toda mi alma que no lo haga, porque entonces… entonces ya nada podría ser como en mis sueños.

- Deberías asesinarla...
- La amo… Henry. ¿No… no puedes entender eso? La amé desde que la vi por primera vez, la he amado cada día de mi vida. Por eso no puedo formalizar nada con Regina, por eso nunca he podido hacerlo y… El problema es que ahora que sé que está viva no sé cómo… no sé qué hacer con una relación de tantos años con una novia a la que quiero y ha sido mi mejor amiga.
- Estuvo a punto de matarte. Bebía tu sangre.
- Yo se la daba.
- Y estuviste a punto de morir.
- Lo haría de nuevo.
No dije nada más, caminé con paso decidido hasta la casa de Sam, y luego la de Gunn. Les avisé que nos iríamos pero no les dije dónde.
En parte, si no me había rehusado a la petición de Román era precisamente por lo que Henry decía. Tenía ganas de hacer estupideces. Tenía ganas de verla, quería besarla de nuevo.

Kyra se volvió con una mirada asesina y se levantó en un segundo.
- Aparte del recate a los niños yo no tengo nada más que hablar contigo.
Por favor, tienes que escucharme un momento.
- No me interesa.
- Kyra lo que dije…
- ¡No me interesa! – esta vez su brazo salió de mi mano sin que yo pudiera hacer nada – Y por el bien de la misión que tenemos delante no quiero que me vuelvas a tocar ni a hablar de nada que no sea el plan o nuestro objetivo ¿Me entendiste?
No tuve más remedio que asentir.
Kyra se fue caminando y yo me quedé solo. Solo de una manera distinta, con una soledad que se sentía mucho peor a simplemente no estar cerca de nadie, una soledad que dolía en el alma, una soledad que sólo sentí una vez antes de esto en toda mi vida: Cuando creí que ella había muerto.

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Gunn llegó al poco rato para presentarme sus reportes de la guardia. No había habido movimiento en ningún lado, no alguno que representara algún tipo de amenaza. Asentí sin el más mínimo interés y él se fue.
Gunn era un tipo listo y reservado, hábil, bien entrenado, pero sobre todo reservado, así que se mantenía haciendo lo que le ordenaban y no daba más problemas, quizá por eso fue que lo elegí.
Sam, por otro lado, estaba emocionado con todo esto de la vigilancia, cuando llegó a darme su reporte me contó sobre la niña que parecía humana pero tenía ese olor de vampiro. También él me notó ausente, pero él no lo dejó pasar y finalmente le conté que había visto a Kyra y que habíamos hablado del plan.
- ¿Le aclaraste lo de Regina?
- ¿Y qué le podía haber aclarado Sam? Regina es mi novia, yo no… ¿Qué iba a decirle? ¿”Estoy con ella pero te amo a ti”? ¿Qué tan estúpido sería eso?
- Pues le debiste contar que Regina ha sido tu amiga de toda la vida y que ella estuvo ahí cuando tú creíste que Kyra estaba muerta, y que te apoyó aún sin saber por qué o por quién estabas así de triste.
Lo miré confundido. Yo nunca se lo había contado tal cual. Él sólo se encogió de hombros.
- Vamos hombre, no es tan difícil de deducir ya que conoces un poco de cada historia.
Sonreí a medias.
- De todos modos, aunque hubiera querido explicárselo, ella no quiere hablar conmigo de otra cosa que no sea el plan, y lo entiendo... pero igual me está doliendo como no tienes idea.
- Bueno,creo que las cosas se aclararán con el tiempo. No apresures nada - me palmeó el hombro y suspiró - En otras noticias ¿Cómo le vamos a decir a Gunn sobre el plan de la cabaña?
- No Sam, Gunn no irá.
- ¿Entonces sólo seremos nosotros?
- No, seré sólo yo.
- Pero…
- Sin peros Sam, no puedo llevarte, es demasiado arriesgado, y no sólo por la batalla que seguro tendremos, sino porque si Román se entera nos va a matar o a algo peor, y no quiero que padezcas por mis errores.
- ¡Pero salvar a esos niños no es un error!
- No para nosotros, pero él es el Jefe y no lo ve así.
- ¡No es justo! Llévame contigo, Alex. Quiero ayudar, puedo ayudar y Román tendrá que ver que lo hicimos por un bien mayor, por seguir nuestros principios de Lycans y no nos hará nada.
- No pienso arriesgarte a saber si estás o no en lo correcto. No irás Sam y es mi última palabra.
- Alex…
- La última, Sam.
Claro que yo estaba de acuerdo con él, no íbamos a hacer nada en contra de los principios de Lycans, trataríamos de ayudar a humanos inocentes, pero lo haríamos junto a los vampiros y eso Román nunca lo vería bien. Sam es un gran Lycan, una excelente persona, me caía muy bien independientemente de que aún sabiendo lo de Kyra me seguía apoyando y se le habían quitado sus prejuicios sobre el lado vampiro de la chica a la que yo amaba, pero era precisamente por eso que no podía arriesgarlo más de lo que ya lo había hecho trayéndolo conmigo a esta misión espía.

Como dijo, Kyra llegó al día siguiente con la niña, Ania, que parecía realmente una niña cualquiera excepto por ese olor que se detecté en ella desde varios metros antes, pero la niña parecía cálida y tierna, me sonreía muy amablemente y sus ojos brillaban.
Kyra, por otro lado…
- Los dejaré para que platiquen – nos dijo y se fue, igual de fría que la tarde anterior.
- Kyra… - la llamé pero nada, ella se fue.
- Así que… Tú eres Alex.
- Sí, ¿Cómo estás?
- Bien… ¿Cómo estás tú?
Realmente era una niña un tanto rara.
- Bien, ¿Cómo te tratan en el campamento de Kyra?
- Muy bien ¿Cómo es vivir entre Lycans?
- Muy divertido. ¿Qué vas a contarme, Ania?
- Pues lo que quieras, hazme las preguntas y yo respondo.
- ¿No te molesta hablarme de la cabaña?
- No porque sé que vas a ayudarme a salvar a mi hermano. Me lo dijo Kyra, y sabiendo eso estoy más que dispuesta a contarte lo que quieras.
Por un momento me imaginé a Ania hablando con Román y convenciéndolo de que salvar a los niños era un buen plan. Él sólo necesitaba verla para entender que… No, Román no iba a entender nada.
- De acuerdo. ¿Cómo saliste?
Me respondió a esa y otras preguntas. Pero no añadió nada a lo que Kyra ya anteriormente me había relatado. Le hice otras cuántas preguntas de su vida, de su hermano y de sus captores. Recordaba a uno en especial, no sabía ni su nombre ni nada, pero describió algunas cosas de él que podrían ayudarnos.
Cuando Kyra regresó Ania y yo habíamos terminado.
- Volveré pasado mañana para irnos.
- ¿Vendrá alguien más de tu clan?
- Nadie, sólo nosotras. ¿Y Sam? Lo he olido rondar por ahí – negué.
- Sólo yo. ¿No crees nos haga falta, ya sabes, apoyo?
- Creo que si ellos se dan cuenta de que estamos vigilando entre menos personas mejor. Y para entrar será más o menos lo mismo. Ya lo habíamos platicado. ¿O es que quieres invitar a alguien a una cita dentro de una cabaña llena de tus enemigos?
- No, sólo era un comentario.
- Bien, hasta pasado mañana entonces.
Fría, no había otra descripción mejor. Fría y cortante.
Pero me lo merecía.
Durante las siguientes 72 horas tendrían que organizar todo para que Sam y Gunn regresaran a casa sin sospechar que yo me iría tras los vampiros de la cabaña. Sam lo sabría, pero él no hablaría, estaba seguro.


Las cosas no siempre son como esperas, a veces un solo suceso, un solo evento, por más mínimo que parezca, te cambia la vida por completo aunque de momento no lo asocies así.
Ese momento, para mí, fue el preciso segundo cuando miré sus ojos grises, cuando me perdí en ellos, cuando me pidió ayuda y se desmayó en mis brazos, cuando la cargué hasta el campamento y estuve con ella durante todo ese tiempo que la cuide… de ella misma.
- Alex – La voz de Sam me despertó de ese sueño donde ella me sonreía de nuevo.
- Sam… ¿Pasa algo? – me incorporé.
- Creo que hay movimiento, estuve muy atento y casi no me moví, intenté ubicarlos pero…
- ¿Vampiros?
- Creo que… más bien son Lycans.
- ¿Lycans? ¿Por qué iba a haber más lycans en el área?
- Yo te diré por qué hay más lycans en el área – me respondió enojada la voz de Kyra, saliendo del bosque, junto a una chica que olía distinto a un humano pero no tan parecido a un vampiro – Los guiaste hasta nosotros.
- ¿Qué? Yo no… ¡Yo no hice eso, Kyra!
- ¿Entonces explícame por qué de pronto estamos rodeados de Lycans?
- No lo sé, se supone que seríamos los únicos en el área. Iré a ver qué está pasando – me levanté y empecé a caminar – Sam… - le llamé cuando vi que estaba a punto de saludar a Kyra.
- Voy – me alcanzó al trote.
No estaba demasiado lejos cuando Kyra se dirigió a la chica, Ania según recuerdo.
- Quédate aquí, y pase lo que pase no te muevas hasta que yo regrese. Iré con Richard.
Y se fue también… con Richard… el maldito vampiro que la pretendía.
Lleno de coraje, y sí CELOS, me convertí en lobo al trote y llamé a Gunn.
Los pensamientos que inundaban mi mente eran tortuosos, así que los escondí de mis acompañantes.
No sólo pensaba en Richard y Kyra juntos, sino también en que me lo merecía, me merecía todo lo que Kyra pensara de mi porque yo no le había confesado la existencia de Regina, pero más allá de su existencia lo que ella y yo teníamos.
¡Fui un idiota!
- Eso ya lo sabemos Alex, pero baja la voz, Gunn no tarda en acercarse – me dijo Sam y despejé mi mente.
Por lo visto mis pensamientos eran tan tormentosos que ni siquiera los podía ocultar.

Sam y yo corrimos juntos unos cuantos kilómetros más hasta que se nos unió nuestro tercer elemento y fuimos directo hasta donde Sam había olido a los otros lycans. No tardé en detectarlos también, eran cinco y, por lo mucho que sabía de estrategia, sé que debía haber más rondando el área.
La mente de Román entró en contacto conmigo en cuanto estuvimos lo bastante cerca.
- ¿Me puedes explicar qué pasa aquí? – le exigí aún molesto, muy.
- Eso mismo es lo que yo iba a preguntarte, Alex – su voz no sonaba molesta, pero sonaba como la de un Alpha, autoritaria - ¿Se puede saber qué es lo que estás haciendo?
- Me mandaste a vigilar el territorio y eso es justo lo que estoy haciendo.
- ¿Tan pacíficamente?
- ¿A qué te refieres?
- A que llevas varios días aquí y no has pasado de la vigilancia.
- Creí que vigilar era lo único que querías que hiciera.
- Fueron tus captores, Alex, te secuestraron y torturaron. ¿Por qué no reaccionas con ira y sed de venganza?
Me parecía francamente estúpido. Incluso aunque ese secuestro no haya sido planeado por mí era ilógico lo que pretendía.
- Román – intenté explicarle lo más calmado que pude – Vine aquí con dos hombres, únicamente dos. ¿Qué pretendes que haga? ¿Ir en una misión suicida sólo para calmar mi sed de venganza? Soy un Lycan más sabio que eso.
Quizá lo tomó como insulto, quizá sólo como un acto de valentía por mi parte… Sea como sea me importaba muy poco. Los celos seguían aniquilando mis neuronas una por una.
- Bueno, pues ahora ya tienes un ejército de Lycans. Somos más de 30 los que venimos a vengarte.
- ¿Más de…? – eso me asustó - ¿Qué es exactamente lo que pretendes hacer con ese número de los nuestros, Román?
- Reducir a cenizas el campamento de esos malditos vampiros.