29/03/2012

Retiro de la Pausa Inspracional!!! =D

HEY HEY!!!!
Yo aquí de nuevo!!! SÍÍÍÍÍÍÍÍ!!!!
Estaba a punto de no publicar pero ya fueron muy largas mis vacaciones entonces me dije a mí misma: "¡Mí misma, apúrate y publica!" Y ya ven, aquí ando ;D
Pues al fin nuevo capítulo de: Tú Ángel por supuesto.
No voy a cambiar nada en la historia, pero le daremos un giro para hacerla más amena y dejarlas, como diría mi tía: Con el Jesús en la boca. (No entiendo del todo esa frase)
En fin... pues aquí se los dejo. No publicaré hasta el próximo jueves porque este sábado me voy de viaje a documentar algo para un proyecto de la Uni, pero ya tengo ahí los capítulos Eh!, así que no se los pierdan. Próximo Jueves TÚ ÁNGEL!!
Algo anda mal conmigo, tengo pesadillas casi todas las noches, pesadillas que regularmente terminan conmigo cayendo al vacío, un vacío negro como el mismo infierno.
Me despierto sobresaltada porque es realmente espeluznante, mi corazón está agitado y toda la piel se me enchina del puro miedo. ¿Qué me está pasando? ¿Por qué tanto miedo en mi interior?
Un ángel no debería tener miedo, igual que claro, tampoco debería mentir… ¿Y si me estoy volviendo más humana con el paso de los días? Esa duda ha asaltado mi cabeza durante días, tanto así que me da miedo intentar orbitar al cielo. ¿Y si ya no puedo entrar? Eso sería terrible no sólo porque todo mundo se daría cuenta que algo anda mal conmigo, sino porque ya no podría gozar de ese paraíso.
Me estoy volviendo loca, loca de verdad. Jamás en mi vida me había sentido así, tan culpable y temerosa, pero sobre todo nunca me había sentido tan… inestable e indigna de este que es un don.
Porque ser un ángel es eso, un don, y lo estoy desperdiciando.
Las lágrimas no se hacen esperar, son silenciosas y de un inmenso dolor. Nunca me imaginé así, llorando a media noche, abrazada a mi almohada, queriendo gritar pero con un nudo en la garganta.
Unas lucecitas azules y platas me interrumpen a medio llanto.
- Hola mi niña – saluda una voz profunda y una sonrisa amable y llena de amor.
- Abuelo – corro a abrazarlo y me quedo ahí un rato, entre sus brazos porque es el único lugar donde me puedo sentir mejor – Abuelo, no puedo más. Me siento terrible.
- Lo sé mi niña, lo sé, pero tienes que calmarte, a ver, cuéntame lo que pasa.
- Es que… no sé… cómo abuelo.
- Empieza por la razón de estas lágrimas ¿Qué te parece?
- Yo… me siento culpable abuelo.
- ¿Culpable por qué?
- He dicho mentiras, engañé a mis padres, engaño a mis amigos, a mis hermanos, a todo mundo, ya no sé ni por qué lo hago, me arrepiento pero no puedo dejar de hacerlo.
- ¿En qué les mientes?
- Pues a mis amigos porque no les digo que soy un ángel…
- Eso no puedes hacerlo, lo sabes, no es incorrecto, al contrario.
- Pero de todos modos es una mentira.
- Pero sólo lo haces por ocultar una verdad mayor.
- ¿Y cómo pueden saber cuándo es o no es una “verdad mayor”?
- Creo que eso salta a la vista, mi niña.
Damen tiene razón, cada quien siempre va a exponer sus argumentos como una “verdad mayor”, no tiene caso hablar de esto con un ángel, aunque ese ángel sea mi abuelo. Y dejando eso de lado ¿Por qué me culpo tanto? Sólo son unas mentiras pequeñas, algún día mis papás se enterarán de esto y nos reiremos de ello. Basta de culparme, de sentirme como si estuviera haciendo algo mal. ¿Quién me asegura que los que están mal no son ellos?
- ¿Algo más mi niña?
- No, nada abuelo, pero gracias por escucharme.
- Puedes contar conmigo siempre, mi niña, recuérdalo.
- Gracias abuelo.
- Salúdame a tu madre y a tu hermana ¿De acuerdo?
- Lo haré – le sonrío.
Mi abuelo desaparece en un dos por tres, y yo me quedo sola en mi cuarto otra vez pero ya sin esas ganas de llorar que antes me invadían. ¡Total! No me puedo culpar eternamente por algo que hace cualquier persona ¿No? Y además, yo no soy sólo un ángel, soy también un humano, y como humana me está permitido cometer errores, ¿No es verdad? Pues bien, aprovecharé entonces que aún no soy un ángel guardián para hacer lo que no podré después. Divertirme ahora que puedo.
Tomo mi celular. Son las dos y media de la mañana. Marco el primer número que me aparece y escucho que suena tres veces.
- ¿Meg? – escucho su voz adormilada.
- Hola – respondo muy alegre - ¿Podemos vernos?
- Sí, claro, pero ¿No podías esperar a que amaneciera para decírmelo.
- Es que quiero vernos, ahorita.
- ¿Ahorita? – pregunta extrañado - ¿A las dos y media de la mañana?
- Es que hay un vuelo a París en unas horas ¿Nos fugamos?
- ¿De veras? ¿Qué no vas a tener problemas?
- ¿Y para qué es la vida sino para meterte en problemas? – lo reto divertida.
- ¿A qué hora sale el vuelo?
- A las cuatro y media.
- Ok, ¿Nos vemos allá o paso por ti?
- Nos vemos allá. No te tardes.
- No lo haré.
Preparo mi mochila, sólo lo necesario. Un par de cambios de ropa para aparentar y lo planeo todo mientras me arreglo. El plan resultará, tiene que resultar.
Estoy de vacaciones, no tengo nada que hacer. Lilian y Cindy no se opondrán a ayudarme, es una pequeña locura de esas de las que ellas se sentirán envidiosamente dichosas de apoyar.
Voy de puntillas hasta la habitación de mi hermana pasando por el baño compartido.
- Cindy – la despierto susurrando.
- ¿Qué, qué pasa? – pregunta adormilada.
- Voy a fugarme.
Cindy se despierta contrariada. Ve mi mochila y se asusta.
Le explico la situación, lo que pretendo, lo que planeo y sonríe de oreja a oreja.
- Ojalá yo pudiera hacer lo mismo. Mark jamás aceptaría, pero sí, yo te cubro. ¿Irás con Lilian?
- Espero poder.
Eso me preocupa. Ahí va mi primera prueba: Orbitar.
Si las cosas resultan bien será mi primer recurso. Intento hacerlo concentrándome en la casa de Lilian. Abro los ojos. Nada, sigo en el mismo sitio.
- ¿Qué pasa? – pregunta Cindy – Anda, vete.
- Sí.
Inhalo y exhalo tres veces, me concentro, trato de relajarme, cierro los ojos y pienso en cuarto de Lilian. Siento esas cosquillas que me recorren el cuerpo y sé que estoy orbitando cuando veo pasar de reojo todo bajo mis pies. Una ciudad nocturna, silenciosa, con unos cuantos autos viajando. Estoy flotando cerca del paraíso, también puedo verlo y sonrío. ¡Puedo orbitar! ¡Aún puedo hacerlo! Es maravilloso ¡Sigo siendo un ángel! Mitad y mitad, dejándome llevar por la parte humana en mí, pero ángel al fin y al cabo.
- Lilian – la despierto.
Ella tampoco objeta nada, la idea le parece romántica, justo como lo sospeché. Mi hermana y mi prima se sienten celosas de mi aventura, de mi locura, y yo sólo puedo estar feliz.
Orbito al aeropuerto cerca de la hora convenida. El baño está vacío así que llego ahí y salgo como si nada. Me dirijo a comprar mi boleto cuando lo veo, tan guapo, con sus gafas y gorra, ruedo los ojos.
- ¿Qué no es más fácil que te reconozcan si vienes con gafas y gorra a las tres y media de la madrugada? – lo cuestiono llegando por detrás sin que me vea y hablándole muy cerca del oído. Se gira apenas un poco y lo veo sonreír.
- No, ya te lo había dicho, quizá sospechen pero no sabrán quién soy y mientras no se enteren de eso, no molestarán.
Sonrío, tiene razón, ya me lo había dicho.
- Además no quiero que me vean desvelado, si vieras los ojos que traigo seguro te espantarías.
- Lo dudo.
- No apuestes – advierte y sonrío.
Me siento de espaldas a su asiento.
- Bueno, que no debemos dejar que nos vean juntos, alguien puede tomar una foto indiscreta.
- Ok, ok – se ríe y finge que no me ha visto volteándose también.
- Tengo que comprar mi boleto – le digo sin mirarlo mientras finjo leer una revista de las que dejan por ahí - ¿Cuál es tu asiento?
- No te preocupes ya los he comprando yo.
- No – niego volteando – Es no se vale.
- No te quejes – se voltea también – Ya lo hice.
Me sonríe. Hago una mueca de disgusto y se acerca para darme un beso.
- No, mejor esperamos a llegar a París.
- ¿Hasta allá? – se queja.
- No te quejes – imito su tono de voz.

15/03/2012

Pausa inspiracional...

Hola chicas, pues solo paso a saludar porque esta vez qué creen?? No habrá capítulo, y es que francamente no he escrito nada nuevo, como que siento que no está quedando como me gusta la historia así que me daré unas pequeñas vacaciones en lo que la inspiración para Tú Ángel resurge, y digo que para esa historia porque ahorita ando metidísima en una nueva que está quedando... Ay!!Ni kandada a hacer jaja tanto así que mejor escribo esa que los guiones o cosas de la Uni, pero eso ahora no importa, sino la nueva historia, las otras que ya tengo empezadas y por supuesto Tú Ángel. No se enojen si no publico chicas, pero es que prefiero publicar algo que a mi me enamore antes de sólo hacerlo por llenar el día...
Bueno chicas, me retiro a dormir porque mañana hay escuela y la verdad si ando un poquito presionada con eso... =S
Hasta la próxima, sueñen bonito y que tengan hermosos y llenos de sonrisas días siempre ;) =D

10/03/2012

Se lee mejor a la luz de luna... =D

Hola Hola!! Publicando de nochesita porque se lee mejor a la luz de la luna!! =D
No es que hiciera huelga porque solo dos personas comentan (aunque debería =(...) lo que pasa es que el sábado mis abuelos cumplieron 50 años de casados y el jueves anduve muuuy enferma, pero al fin ya estoy aquí y paso de volada porque me voy al cine jeje, bueno chicas COMENTEN!!!
Y las dejo leyendo Esto es; TÚ ÁNGEL!!!
Alec me está esperando junto a la casa de los Ruiz, padres de Miriam.
- Hola – me saluda.
- ¿Pasa algo?
- Sí.
- ¿Por qué no estamos adentro?
Alec no tiene que contestarme, pues los señores Ruiz salen de casa con ella en brazos. Parecen nerviosos. Suben al auto y se van.
- Ven, vamos.
- ¿A dónde?
- Al hospital.
Orbitamos.
Nunca me han gustado los hospitales, y solo una vez he estado en uno obligada por mis profesores para tomarme muestras de sangre. No necesitas un doctor cuando tu padre y hermano es un ángel, cuando tú mismo eres un ángel.
Por supuesto no tengo nada contra con los hospitales, pero no es que me agraden.
- ¿Qué le pasó a Miriam?
- Tiene fiebre y es muy alta, creo que podría ser un virus estomacal.
- ¿Puedes curarla?
- Sí, pero sus padres no me dieron tiempo, la trajeron de inmediato.
- ¿Y aquí no podrías, ya sabes, curarla?
- Aquí es mucho más difícil, una vez que la analicen y mediquen estará en manos de los médicos.
- ¿Por qué no curarla?
- Primero porque curarla causaría muchas preguntas y aunque algunas personas creen en los milagros otras van a buscar una respuesta científica. Y segundo porque Miriam necesita crear sus propias defensas. Cuando tenga una raspón, por ejemplo, o una cortada, aunque quisiera no podré sanarla y si no dejo que cree sus propias defensas después será peor.
Lo veo pálido y suda ligeramente de la frente.
- ¿Estás bien?
- No, siente.
Me dice y tocando con su mano la mía canaliza en mí el dolor que él padece.
- Estás enfermo – le digo nerviosa sintiendo ese dolor tan feo.
- No yo, Miriam.
- ¿Y sientes lo que siente ella? – me asusto porque el dolor sí es muy fuerte – Pobre.
- No es que realmente sea un gran dolor, es que a ella le duele así, la puedo escuchar llorando y… - se queja y trato de ayudarlo.
- Alec, quizá debamos pedir ayuda.
- No, tranquila, yo estoy bien, es Miriam quien me preocupa.
Esperamos y al poco rato los padres de Miriam llegan al fin al hospital. Alec y yo la vemos desde lejos, ahora también puedo escuchar su llanto, de verdad parece que le duele mucho.
No se puede hacer nada.
Pasan los minutos como gotas de agua cayendo de una llave que no cerraron bien, agonizantes, y al fin Miriam se calma. La pasan a neonatología para examinarla bien y Alec y yo esperamos desde un rincón.
- ¿Se siente mejor?
- Está dormida.
- ¿Crees que la curen?
- Sí, solo que va a tardar.
- ¿Tú te sientes mejor?
- No del todo, estoy preocupado.
- Claro que sí, es tu protegida, pero va a estar bien, no te preocupes.
- Eso es lo que me obligo a pensar. No soportaría perderla a ella también.
- ¿También? – suspira – Lo siento, no quería meterme en tu vida personal.
- No, está bien – sonríe a medias – de cualquier forma tienes que saberlo. Miriam no es mi primer protegida.
- ¿A no?
- No, antes de ella tuve a Carl, un hombre divertido y paciente, fuerte, con una familia a la que amaba. Un gran tipo – sonríe – Murió hace 10 años, de viejo, por supuesto, y aunque sabía que eso algún día iba a pasar, me dolió mucho.
- Claro, es entendible, era tu protegido.
- Quizá precisamente porque ya una vez lo experimenté ahora debería comportarme más tranquilo, sereno, pero Miriam es tan importante que no puedo hacerlo.
- ¿Sufrió? – le pregunto y él no parece entender – Carl ¿Sufrió?
- Carl fue un hombre bueno, él mismo veía llegar su final, organizó una pequeña reunión con su familia y al término de esta subió a acostarse, sus hijos y su esposa aún seguían en la planta baja cuando Carl logró verme, sonrío, asintió con la cabeza, cerró los ojos y me lo llevé. No sufrió, al contrario, pero igual me dolió dejarlo, no porque el lugar donde ahora está no sea buena sino porque me acostumbré a él durante 87 años.
- ¿Por eso tardaste tanto para obtener otro protegido?
- Es decisión de cada ángel, la mía fue esperar 10 años.
- ¿No lo has vuelto a ver?
- Sí, cada que él quiere me llama para platicar un rato.
- ¿Y de qué platican?
- Me pregunta sobre si familia, le cuento que ya tiene tres bisnietos y que sus hijos lo recuerdan a menudo, que sus nietos, sobre todo el mayor, a veces sueña con él y es el que más lo extraña. A él le parece bien, después de todo ya ellos tienen su propia familia, y una vida por delante, mientras que él es feliz con la única mujer a la que ha amado.
Sonrió, eso suena tan hermoso. Me pregunto de pronto, y casi sin querer, si Damen y yo seremos como ellos.
- ¿Crees que estás lista también para eso? ¿Para dejarlo marchar?
- Probablemente aún ni nace como para preocuparme por su muerte.
- No todos los protegidos viven lo que Carl, ni como Carl, algunos niños, incluso más pequeños que Miriam, llegan a morir y tú no puedes hacer nada si eso es disposición del jefe. He conocido primerizos a los que se les muere el protegido a la semana de tenerlo y sufrieron mucho, se culparon, lloraron, le tuvieron miedo por mucho tiempo a cuidar de alguien más, la vida no es nuestra Meg, no podemos disponer de ella, y a ti te puede pasar.
No quiero ni pensar en eso.
- Cuando yo decidí convertirme en ángel pensé en todo esto que te platico y me dio miedo, igual que ahora a ti, pero si puedo darte un consejo, todo el tiempo que sufrí, valió la pena compensándolo con los buenos momentos que viví al lado de Carl.

Las palabras de Alec me dan qué pensar, claro que va a dolerme cuando mi protegido muera pero ¿Voy a privarme de saber lo que se siente amar de esa manera por miedo al dolor de perderlo?
- ¿En qué piensas? – me pregunta Damen mientras viajamos en su auto hacia el estudio de grabación.
- Muchas cosas, no estoy segura exactamente.
- Te ves… preocupada.
- No es tanto preocupación, es que necesito tomar una decisión.
- ¿Puedo ayudar?
Le sonrío y con su profunda mirada me infunde confianza.
- Prefiero tomarla sola, pero gracias – me acerco hasta besar su mejilla y regreso a mi lugar.
Me sonríe y trato de olvidarlo todo para dedicarme enteramente a él.
- ¿Qué capítulo grabarán hoy?
- El 10.
- Pero… si apenas van en el cuarto.
- Así es esto, probablemente en el capítulo ocho hagan pausa aunque ya hayamos grabado hasta el 15 y nos darán una pausa para descansar y que los escritores y productores se pongan de acuerdo con el director sobre los siguientes capítulos.
- Oh – exclamó admirada - ¿Entonces cuando podremos fugarnos a París?
Me sonríe.
- ¿Te fugarías conmigo?
- Claro, ya vienen mis vacaciones.
- Intentaré arreglarlo todo.
Toda la tarde me la pasé con él en las locaciones, conocía a actores nuevos y saludé a aquellos que ya conocía por ser hija de Estrella Luna y sobrina de Rodrigo Ceratti, editora y dueño de la Revista Mundos. El director se portó muy amable conmigo y efectivamente me pidió que participara en el capítulo pero tuve que rehusarme inventando mil pretextos. ¿Eso también contaba como mentira?
Vi a Damen, o Lancelot, como se llamaba en la serie, intercambiar estocadas y movimientos con la espada anteriormente ensayados contra el actor que hacía el papel de Mordered.
Lancelot finalmente quedaba herido de gravedad y Mordered prefería huir. Era tal su actuación que me dolía verlo ahí, en medio del “prado” con cámaras y grabándolo desde distintas tomas una y otra vez interrumpidas solamente por los gritos de : “Corte y queda” o “Acción”.
Son cerca de las seis cuando la luz ya no da para filmar más y cambian de escena, ni siquiera acaban, sino que la cambian a interiores. “El Castillo de Camelot”, la muerte de Merlín.
Ya pasaron de las 10 cuando acabamos por fin, sería fácil orbitar pero Damen ya me había ofrecido llevarme y no puedo negarme.
Cuando llego a casa papá está enojado por la hora, hace mil preguntas y yo le miento por segunda vez.
¿Qué clase de ángel puedo ser de todos modos si le miento a los míos?

01/03/2012

°°¡¡Tú Ángel!!°°

Hola!!! Aquí un nuevo capítulo de esto que es: TÚ ÁNGEL... espero de todo corazón que les guste y por favor!!! Comenten chicas, adoro ver tantas visitas por días pero me duele no ver comentarios... =(
Sin más, las dejo leyendo =D
- ¿Lo viste? – pregunta Cindy en cuanto me ve llegar – ¡Es guapísimo! Como te envidio hermanita, mira que tener un novio así.
- Calla, Cindy, papá o Ian te van a escuchar.
- Lo siento – se disculpa – pero ¿Te gustó el capítulo?
- Pues claro, tonta. Se ve tan bien como Lancelot.
Porque sí. Damen es Lancelot, el legendario mano derecha del Rey Arturo y su rival de amores también.
- ¿Quién fuer Ginebra?
- Yo soy mejor que ella – presumo con una sonrisa plena.
- Cierto ¡Ay hermanita! ¡Qué novio! – exclama envidiosa.
- ¿Meg? – una voz se hace presente desde la puerta de la biblioteca a la izquierda de mí.
- Hola papá – lo saludo cuando sale a nuestro encuentro.
- Hola nena ¿Puedo platicar contigo?
- Sí, claro.
- Iré a ayudarle a mamá con la cena – avisa Cindy y nos deja solos.
Papá me invita a pasar a la biblioteca, no es raro que lo haga ya que hemos platicado ahí millones de veces, pero esta vez siento algo extraño al entrar.
Nos sentamos en el sillón.
- ¿Cómo te ha ido con Alec?
- Muy bien papá – acepto – Al principio me costaba un poco eso de levantarme tan de madrugada o tener que salirme a media clase, pero ahora entiendo el ritmo y comprendo lo que significa tener un protegido: Estar con él todo el tiempo, por sobre todo.
- Me alegra mucho que progreses, Alec es un excelente ángel.
- Sí, se nota. Me cae muy bien.
- Eso es agradable de escuchar porque a mí también me cae muy bien.
Sonrío.
- Y dime Meg ¿Te sientes lista para tener un protegido propio?
- Te diría que sí papá, pero entre más entiendo lo que eso significa menos me siento capaz de hacerlo bien, o al menos no como mi protegido merecería. Aún soy muy joven ¿No lo crees?
- Yo creo – me dice sonriendo – que tú lograrás hacerlo más que bien. Es cierto, eres joven, pero tuviste la suerte de empezar a prepararte para esto mucho antes que la mayoría. Ian se sentía igual que tú y ya ves que lo ha hecho muy bien.
- Sí, creo que sí – segundos de silencio - ¿Tú qué sentías cuando estabas en mi lugar?
- Nervios, muchos nervios.
- ¿Y cómo se te quitaron? Es decir, tu caso es diferente, a ti te escogieron, mamá decidió tenerte como su ángel, pero conmigo no pasará igual.
- Tienes razón, a mí me escogieron, por eso mismo fue aún más difícil. En cuanto me dijeron a quién cuidaría y cómo ella decidiría, me sentí aún más nervioso, pensaba en lo que pasaría si no me elegía, los otros ángeles tenían más experiencia, estaban más calificados. Muchísimas cosas pasaban por mi cabeza. Y todo eso se fue cuando conocí a tu madre. Estábamos ahí cinco ángeles, jugamos con ella unas cuantas horas, la observamos dormirse, comer. Pero al llegar la noche, con quien eligió quedarse fue conmigo. Lo recuerdo perfectamente – sonríe – ella gateó hasta donde yo estaba, me pidió que la cargara y lo hice, durmió en mis brazos por primera vez y tengo muy presente como sus ojos miel me miraron fijamente poco antes de cerrarse y empezar a dormir.
Papá me ha contado tres veces esta historia, pero lo hace con un amor que pareciera que lo hace por primera vez.
Suspiro. Es tan romántico incluso sabiendo todo lo que vivieron después.
- ¿Y dónde estuviste? – pregunta como si nada.
- Fui a ver un capítulo de la serie de un actor que… me gusta.
- Oh – sonríe - ¿El mismo que le gusta a Cindy?
- Sí, ese mismo.
- ¿Y por qué no lo viste aquí con ella?
- Me invitaron a verlo en otro lugar.
- ¿Quién?
Y ahí estaba, la respuesta que no quería dar, el secreto que quería guardar, al menos por el momento. ¿Qué había dicho Damen de los secretos?
- ¿Meg?
- Mande – respondo regresando al mundo.
- ¿Qué con quién fuiste, hija?
- Con… una amiga.
- ¿Qué amiga?
- Jane ¿La recuerdas?
- Sí, claro ¿De tu escuela, cierto?
- Ella – asiento.
¿Acabo de mentir?
Alguien toca la puerta y mamá se asoma.
- La cena está lista.
- Ya vamos – le dice – ven, vamos a cenar – me dice ahora a mí.
¿Acabo de mentir? ¿Realmente lo hice? Soy un ángel, esto… No puede ser.

- ¡Meg! – me grita Ann.
- ¿Qué? – me sorprendo.
- Te he estado hablando desde hace dos minutos.
- No seas exagerada Ann – le dice Jane - ¿En qué piensas Meg? Has estado muy ausente últimamente.
Sí, desde hace dos días a causa de la mentira que dije.
- No, en nada, sólo… tengo sueño.
- Ay Meg, deberías irte a dormir un rato.
- Sí, lo intentaré.
Suena la campana para entrar a clase.
- ¿Te quedas? – me pregunta Jane.
- Sí, ustedes vayan a clase.
Las chicas se van, pero no me quedo sola pues casi de inmediato Jared se acerca.
- Hola Meg.
- ¿Qué hay Jared?
- Pues nada, aquí nada más ¿Y tú, qué tienes?
- Sueño.
- Se nota ¿Estás bien?
- Sí, ¿Por qué?
- No me parece que el insomnio sea uno de tus defectos. ¿Por qué no duermes bien entonces?
- Tengo cosas en qué pensar.
- ¿Cómo qué?
Siento que debo desahogarme.
- Le mentí a mi papá.
- ¿Y por eso tanto drama? Yo le he mentido más veces de las que puedo contar.
- Es diferente, yo nunca le había mentido.
- Siempre hay una primera vez. ¿Qué le dijiste?
- Que había pasado la tarde con una amiga.
- ¿Y con quién la pasaste?
- Con Damen.
- Oh, ya veo. No es para tanto Meg, las chicas hacen cosas así a diario.
- Pero yo no soy como cualquier chica.
- Tienes razón, pero incluso siendo alguien raro, debes tener algo de humano y mentir de vez en cuando.
- No estoy segura de eso.
- Tranquila Meg, la primera vez te sientes así, pero una vez que te acostumbras…
- Jared – lo llama su profesora – Sube ya que tenemos clase.
- Nos vemos Meg – se despide.
¿Una vez que te acostumbras? Trato de pensar en lo que Damen me dijo. La verdad es que esta no es la primera vez que miento, quizá lo hago más veces que los humanos pues tengo que ocultar que soy un ángel, un secreto así debe guardarse, pero esta vez le mentí a otro ángel, alguien a quien no debería siquiera pretender engañar. ¿Qué voy a hacer si encima de todo ese ángel es mi papá?
Sin embargo debo olvidar todo eso cuando la alarma empieza a sonar y tengo que correr al baño. Ojalá no haya nadie.